miércoles, 13 de marzo de 2019

CIRCULO VICIOSO / SOGA

1 de Marzo de 2019. Sala La Mala

Curiosa noche de músicos veteranos, la que tuvimos este primero de Marzo. Comenzaron la velada una banda que en su momento no tuvieron mucha suerte pero que han vuelto a la carga después de muchos años de inactividad. Hablamos de los madrileños SOGA, quienes fueron finalistas en 2001 de la vigésimo tercera edición de los premios Villa de Madrid. No llegaron a grabar disco, aunque sí circuló alguna maqueta y llegaron a tener cierta popularidad en directo. Por las fotos y vídeos antiguos sabemos que hace dos décadas eran cuatro componentes, pero este regreso ha tenido lugar en formato de trío.

Soga arrancaron con una versión, el “Soprendente” de Leño, muy representativo de su propio estilo. Su rock urbano no puede decirse que sea un género novedoso, pero ellos lo interpretan con gran calidad, y la voz aguda y desgarrada de Agus les da una cierta originalidad. Además sus canciones son de las que enganchan muy rápido aunque nunca las hayas escuchado, por ejemplo “Cómo Viven”, “La Heroína De Mi Cuento” o “La Noche Está Que Arde”. Por otro lado, son muy inteligentes y saben que mucha gente no conoce sus composiciones, con lo que intercalan temas ajenos para mantener contento al público. Ya sobrepasada la mitad de la actuación nos deleitaron con un medley en el que sonaron “Victim Of Changes” de Judas Priest, “Paranoid” de Black Sabbath, “Dinero, Dinero” de Obús o “Sí Señor, Sí Señor”, de Leño, entre otros.

No podía faltar la canción más conocida de Soga, con la cual consiguieron el premio a la mejor canción del certamen Villa de Madrid, “Lentejas”. Tras “Valdomero”, llegó el fin de fiesta con tres celebradas versiones. “Cómo Son”, con letra propia en castellano pero con la música del famoso “Johnny Be Good”, “Flojos De Pantalón” de Rosendo, que les quedó magistral, y “Este Madrid”, de Leño. Vemos que Soga no han vuelto ni mucho menos faltos de forma. Sólo falta que los demás ayuden un poco a Agus con los coros.

Y después de los chicos de Soga llegó la hora de CIRCULO VICIOSO. El también trío volvía a Madrid muchos años después y con aires renovados, pero por supuesto siempre liderado por su fundador y creador, el incombustible José María Sagrista, guitarra, voz y compositor de prácticamente todo el repertorio del grupo.

Lejos quedan ya los años donde Sagrista acompañó los míticos Triana, donde como él mismo reconoce, se forjó como músico aprendiendo bajo su manto, un aval que supo aprovechar para poner en marcha su carrera profesional. El resultado fue Círculo Vicioso, una banda con una carrera discográfica de más de tres décadas y que llegó a ganar el 25 festival de Benidorm en el remoto 1985. Su rasgo más característico es lo difícil de encasillar en un género determinado, precisamente esa es su grandeza, un rock con muchos tintes que puede bucear en los estilos que le plazca para disfrute del público asistente, su versatilidad es abrumadora. Nos presentaron un set list configurado mayoritariamente con los temas de su último trabajo, como el que da nombre al disco y elegida como vídeo-clip, “Carretera Al Futuro”, “Viendo Pasar Las Ballenas”, “El Árbol Caído”, “Silbando” o “Historias De La Vida”.

Los de Tarifa destilan ganas de permanecer en el candelero del rock nacional, tocar en directo y continuar su actividad discográfica. Estamos seguros que con la calidad musical que muestran en el escenario seguirán manteniendo su hueco. Deseamos que vuelvan pronto a Madrid y puedan abordar proyectos venideros con el mayor de los éxitos.
Nacho Jordán

lunes, 25 de febrero de 2019

FM / DARE

22 de febrero 2019. Sala Copérnico


Lleno de reventón el pasado sábado en la sala Copérnico de Moncloa para asistir a uno de los eventos más atractivos para los seguidores del rock melódico de la mano de dos de las bandas más importantes que ha dado el género en las Islas Británicas y en toda Europa. Seguramente varios factores se conjugaron para que se produjera el Sold Out en una sala de mediano aforo que se quedó pequeña y a la que a más de uno le costó acceder a la hora de inicio del concierto, como fue mi caso después de pasar un buen rato en la llamativa fila de la entrada.


Así pues, no pude ver el comienzo de la actuación de DARE, una banda de la que me desenganché durante una temporada pero que ha vuelto a ganarme para la causa desde la vuelta a su seno del gran Vinny Burns a la guitarra acompañando al eterno vocalista Darren Warthon. Ambos, junto al bajista Nigel Clutterbuck, el batería Kevin Whitehead y el teclista Marc Roberts, volvieron a ofrecernos un magnífico recital de temas llenos de clase con la fuerza e intensidad precisas recuperadas afortunadamente hace ya algún tiempo.

Como decía comencé a disfrutar de la banda con su show ya comenzado pillando a medias el precioso medio tiempo “Days of Summer”, perteneciente a su penúltima brillante entrega “Sacred Ground” (2016), al igual que “I’ll Hear You Pray” que cayó a continuación comenzando de forma relajada para ir cogiendo ritmo y altura acompañada por las palmas de una entregada audiencia que no dejó de apoyar al grupo hasta el final.

Siguieron con “Sea of Roses”, de esa etapa intermedia más floja de la banda pero con piezas rescatables como este bonito tema de aires celtas, tras el cual ya no pararon de ir dejándonos clásico tras clásico de sus dos primeros e icónicos trabajos, la obra maestra “Out of the Silence” (1988) y el algo infravalorado “Blood From Stone” (1991). De este segundo interpretaron del tirón “Wings Of Fire” y “We Don’t Need a Reason”, algo menos potentes que en otras ocasiones pero con la suficiente carga coral y guitarrera para resultar perfectamente disfrutables.

Pero fue con el repóquer de himnos del primer disco con el que el público terminó de rendirse a los pies de Dare. Comenzando por una maravillosa “Abandon” coreada por todos los presentes para acompañar la magnífica interpretación vocal de Warthon y las brillantes melodías instrumentales del resto del grupo, al igual que en “Into the Fire” donde destacaron las vibrantes teclas de Roberts.

Con “Raindance” se relajó un poco el ambiente al compás de sus arreglos étnicos y románticos, pasando posteriormente al inevitable recuerdo a Phil Lynott con “King Of Spades”, todo pasión y sentimiento con ese guiño final al “Black Rose” de Thin Lizzy que tanto nos gusta, poniendo el colofón con una emotiva “Return the Heart” coreada a pleno pulmón por toda la sala. Bonito cierre para, nuevamente, una muy buena actuación de Dare.

Con algo de retraso acumulado que acabaría afectando a su concierto aparecían en escena los responsables principales de juntar a más de seiscientas personas en la sala, “Ladies and Gentlemen, please welcome to stage the Mighty FM”, como les presentaban con su intro enlatada. Y la verdad es que la presentación no puede ser más apropiada, pocas bandas son tan grandes y poderosamente melódicas en directo como ellos, algo que volvieron a demostrar sobradamente una vez más el pasado sábado en Madrid, donde volvían por todo lo alto tras acompañar hace unos meses a Saxon en La Riviera, allí más de uno tomo nota y no dudó en repetir experiencia esta vez mejorada.

Tras la pertinente intro arrancaron sonando ya casi perfectos con “Black Magic”, uno de los temas más brillantes de su última etapa y que me da la sensación de que ya se ha instalado permanentemente en sus sets, resultando perfecta para abrir con sus contagiosos coreos, acompañados por las palmas del respetable dentro de su insinuante ritmo.

Sin pausa siguieron dejándonos las dos primeras perlas de sus inicios discográficos, “Bad Luck” y “That Girl”, ya con el enorme Steve Overland dando una clase magistral de buen gusto y entrega a la voz con su Stratocaster verde (una de las pocas cosas que no se llevaron los amigos de lo ajeno el día anterior en Barcelona cuando saquearon sus pertenencias) acompañando a Jim Kirkpatrick que sigue demostrando ser perfecto para hacerse cargo de la guitarra principal en el grupo, rallando a una gran altura de nuevo. Nos se quedaron atrás Jem Davis a los teclados, y los veteranos Pete Jupp a la batería y Merv Goldsworthy al bajo, todos ellos apoyando como siempre de manera excelente en los coros, uno de los mayores activos del grupo.

Vuelta a la cosecha más reciente de canciones con otra maravilla como es “Life Is a Highway”, sencillamente deliciosa, como lo fueron a continuación “Let Love Be The Leader”, increíble que sólo apareciera como single en su momento y no estuviera en ningún larga duración, o la recuperada “Closer To Heaven” que hacía tiempo que no tocaban en  directo por aquí suponiendo un delicioso reencuentro con una de las baladas más representativas del grupo.

Con “Dangerous” volvimos a los comienzos, con ese toque pomposo de los teclados de Davis y de unas voces que siguieron superlativas con una inmensa “Face To Face”, sencillamente tremenda la atmósfera que fueron capaces de crear junto a un público que no paró de cantar, al igual que otra menos habitual en sus shows como “The Dream That Died”, sencillamente mágico como sonó y como fue recibida.

Momento para el lucimiento personal de Kirkpatrick a la guitarra en clave bluesy con “Metropolis” como preludio a la animada “Over You”, antes de encarar una gloriosa recta final donde se encadenaron tres de los temas más celebrados de FM, comenzando por la luminosa “Does It Feel Like Love” con Overland saliéndose junto al resto del grupo a los coros, compartiendo más protagonismo de nuevo con Davis en otra excelente “I Belong to the Night”, y en la no menos vibrante “Tough It Out”. Realmente difícil de superar, pero perfectamente rematado antes de los bises con “Killed By Love”, otro de los temas nuevos que lleva camino de convertirse en un nuevo clásico de la banda a la vista de la reacción de los fieles.

Mínimo descanso y vuelta a las tablas de cantante y teclista para empezar a interpretar a capela la emocionante balada “Story of My Life” uniéndose el resto del grupo creando un tremendo clímax, que se vio prolongado en el mega clásico del A.O.R. “Someday (You’ll Come Running)” desgranada con la pasión y clase habituales. Y de repente, y sin tiempo para más se encendieron las luces de la sala y se acabó lo que se daba, una lástima ya que si no hubiera sido por el retraso comentado anteriormente, hubiera habido tiempo para un tema más, seguramente “Other Side Of Midnight” que creo que estaba prevista.

Aparte de esta circunstancia, y a pesar de no poder contar con todo su equipo técnico propio y tener que tirar de parte del de sus compañeros de cartel, pudimos disfrutar de otra memorable velada de la mano tanto de FM como de Dare, una noche que seguro quedará grabada en la memoria de los que tuvimos la oportunidad de disfrutarla.

Mariano Palomo

jueves, 17 de enero de 2019

BARÓN ROJO / OBÚS

11 de Enero de 2018. Sala La Riviera


Había mucho ambiente y gran expectativa en este concierto. Teniendo en cuenta que en otras ocasiones las dos bandas habían llenado La Riviera por separado, la respuesta del público era prácticamente segura. Apenas siete meses antes pudimos ver el mismo tándem en Alcobendas, y lejos de disuadir a la gente, parece que les animó a repetir la experiencia.


Se suponía que OBUS comenzarían a las 20:00 horas, pero entre un pequeño retraso y una larguísima intro, en realidad no arrancaron hasta las 20:10 con “Juego Sucio”. Un buen montaje, con juegos de luces y tres enormes pantallas con imágenes más o menos relacionadas con las letras de las canciones, acompañarían a los dos grupos. Algún que otro fallo, pero en general buen sonido. Se podrá decir cualquier cosa del público rockero, pero es indiscutible que es el mejor del mundo. Prácticamente lo perdonamos todo. Antes del comienzo, el mosqueo del respetable con las mamarrachadas televisivas de Fortu eran unánimes. Desde la ironía al insulto directo, nadie estaba contento con sus (para decirlo suavemente) actividades extramusicales. Y lo triste es que ni siquiera le sirve para congregar a más gente en los conciertos de Obús. Pero una vez que arrancó el concierto, todo olvidado. Él se comportó en el escenario con toda la profesionalidad de la que fue capaz, y el público apoyó y aplaudió a rabiar. Con el repertorio de Obús muy mal hay que tocar para que los asistentes no respondan de forma positiva.
El set list estuvo sobre todo centrado en clásicos como “Necesito Más”, “La Raya”, “Te Visitará La Muerte”, o “El Que Más”, aunque no faltaron algunas composiciones relativamente recientes como “Que Te Jodan”, “Corre Mamón” o “Esta Ronda La Paga Obús”. El cambio de bajista no ha supuesto ningún problema, y Luisma ha encajado a la perfección junto a Paco y Carlos. Paradójicamente, el más flojo del grupo fue Fortu. Y no porque tuviera la cabeza en Guadalix, como hemos leído por ahí. No le vimos falto de motivación. Sin embargo, no fue capaz de interpretar completa ni una sola canción. Dejar cantar al público es algo que hacen todos, a veces está muy bien hacer un show participativo y puede servir para ganar intensidad. Pero cuando todo finalizó, al preguntar “¿recuerdas un solo tema que haya cantado Fortu completo?”, nadie era capaz de nombrar ninguno. Si el estado de su voz fuera bueno, no se vería obligado a utilizar ese subterfugio de forma tan repetida y descarada. No es una opinión, es el relato de lo que sucedió. Lo que le salva es que como showman sigue siendo de los mejores, si no el mejor. Sabe llevar al público como nadie, y gracias a su desparpajo y sus recursos mucha gente no se da cuenta del desastre que está viendo en el escenario. Los berridos finales de “Autopista” fueron casi ridículos, abusando del reberb para intentar disimular lo evidente. Sin duda el Fortu que vimos el año pasado en Alcobendas estaba en mucha mejor forma.


Por suerte para la banda, con canciones como “Dinero, Dinero” o “Va A Estallar El Obús” no hay público que se resista. Quizá fue un fallo alargar demasiado un tramo en el que Luisma y Carlos hicieron solos, el segundo llegó a tocar con sus baquetas en los peldaños de una escalera. Muy divertido, pero eso deberían reservarlo para conciertos de dos horas, el tiempo corría y podrían haber metido alguna canción más. El fin de fiesta llegó con la imprescindible “Vamos Muy Bien”, finalizando a las 21:30 y tocando por tanto una hora y 20 minutos que, como decimos, podrían haber aprovechado mejor.

Sobre las 21:55 BARON ROJO arrancaron con un apoteósico “Los Desertores Del Rock” con el que se metieron a la gente en el bolsillo desde el minuto uno. Es difícil decir qué era más intenso, si lo que salía de los amplificadores o el entusiasmo del público. Obús habían sonado bien, pero si cabe los Barones sonaron todavía mejor. Incluso el montaje de luces nos pareció más acertado. Al contrario que sus predecesores, los De Castro y compañía apostaron por apurar el tiempo hasta el último segundo, sin molestarse siquiera en presentar los temas. Salieron a matar y sin contemplaciones. Pero en ningún momento dejaron que las prisas les jugaran una mala pasada, Carlos, Armando, Rafa y José Luis funcionaron como un perfecto engranaje. Muy a destacar, además, las ganas y la movilidad sobre el escenario del veterano bajista, a quien para llegar a lo inmejorable sólo le falta ayudar un poco con los coros. Tras otro gran clásico como “Incomunicación”, nos demostraron que pese a correr el reloj no iban sólo a apoyarse en sus himnos más populares, y a los fans más fieles nos dieron tres sorpresas como “Noches De Rock And Roll”, “Efluvios” y “Seguimos Vivos”. No fueron coreadas tan intensamente como las dos primeras, pero sí fueron despedidas con atronadoras ovaciones.


Tras la etapa de mostrar coraje, también hay que dar al público lo que quiere, y nada mejor que “Hermano Del Rock And Roll” para que los asistentes recuperaran una euforia que no abandonaron en lo que quedó de actuación. Armando cantó a medias con su hermano “Seguimos Vivos”, y no precisamente porque Carlos necesitara ayuda. Incluso los que le critican de forma sistemática tuvieron que reconocer que esa noche cantó muy bien, y así lo demostró en “Cuerdas De Acero”. “Hijos De Caín” sorprendió un poco porque suele caer más bien en la recta final, pero fue recibida con gran entusiasmo. De nuevo Armando volvió a asumir protagonismo vocal en “Con Las Botas Sucias”, en la que intercalaron un fragmento del famoso himno “Born To Be Wild”. Con los “Rockeros Van Al Infierno” se alcanzó el delirio. La sala parecía una olla a presión con todos los asistentes cantando y botando como posesos. El grupo estaba prácticamente en éxtasis, sobre todo Armando, que terminó destrozando su guitarra contra el suelo. Nunca le habíamos visto en semejante estado de irracional euforia. No hay que olvidar que se ahorraron intercalar medleys y ha sido una de las pocas veces en que hemos podido disfrutar de tan genial canción sin interrupciones.


Era el momento del bis, la pausa aunque corta se nos hizo eterna. Había que evitar a toda costa que nos enfriáramos y para ello volvieron con “Barón Rojo”. El cambio de la maltrecha guitarra de Armando les provocó algún fallo técnico de poca importancia que fueron subsanando sobre la marcha, y la verdad es que la gente estaba tan volcada que muchos ni se dieron cuenta. Como es habitual, enlazaron el tema que les da nombre con el no menos genial “Son Como Hormigas”. Nadie, ni público ni músicos, daban la más mínima muestra de fatiga. “Concierto Para Ellos” resultó particularmente emotiva con la aparición en las pantallas gigantes de imágenes de todos los grandes fallecidos de la historia del rock.




Si hasta el momento el alborozo general parecía insuperable, era porque aún no había comenzado “Resistiré”. La palabra delirio se queda corta. El broche final llegó con la celebrada “Siempre Estás Allí”, que terminaron con unos breves fragmentos instrumentales de “Barón Rojo”. Se retiraron con evidentes signos de desgana y con deseos de quedarse más tiempo. Como otras veces los conciertos en La Riviera finalizaban a las 00:00 horas y todavía eran las 23:40, todos esperábamos un último extra, mientras coreábamos “otra, otra”. Pero para nuestra sorpresa se encendieron las luces y ya resultó evidente que todo había terminado.


La salida fue una mezcla de enfado y felicidad. Felicidad por los excelentes momentos vividos, y enfado al ver que cada vez La Riviera obliga a terminar más pronto. Si no quieren celebrar conciertos, que no lo hagan. Pero en un evento así, es casi un insulto que las bandas tengan que tener su tiempo tan limitado.

Texto: Nacho Jordán

Fotos: Eduardo Cabello

jueves, 6 de diciembre de 2018

THE DEAD DAISIES / CATSTRIKE

5 de diciembre 2018. Sala Mon Live

Continuando con unos días llenos de interesantes conciertos para encarar el último mes de este 2018 que ya se nos va, el miércoles volvían a Madrid THE DEAD DAISIES, una de las bandas de hard rock que más nos ha visitado últimamente, pero que era la primera vez que yo tenía la oportunidad de ver.

Muy tempranito, a las 18:30, desplegaron un breve acústico para los primeros cincuenta fans que se dieron cita en la remozada Sala Mon Live de Moncloa, una reforma que por cierto ha mejorado notablemente la visibilidad y comodidad de la misma. Al acústico no pudimos llegar por lo temprano de su comienzo.

Llegué a las 19:30, hora anunciada para la actuación de CATSTRIKE, una joven formación madrileña de hard rock a la que no tenía el gusto de conocer y que durante tres cuartos de hora tuvieron la misión de calentar las tablas del escenario.

Cuando entré en la sala ya habían ejecutado el primer tema de su repertorio y su guitarrista y cantante Lex Morgan se dirigía al todavía escaso público presente agradeciéndoles su presencia, pasando el testigo a la voz al también bajista Rick Novis que interpretó una enérgica y pegadiza pieza hard rockera con buena pegada y melodías recordándome ligeramente a los primeros Skid Row, un tema perteneciente a su primer y único EP hasta la fecha que desgranaron íntegramente,

Con una buena imagen y puesta en escena, aunque algo faltos de actitud y mala leche para el sonido que desarrollan, siguieron con una rotunda versión de "War Machine" de Kiss, introducida desde la batería por Phoenix, con la voz de Lex áspera compartiendo riffs pesados con el otro guitarrista del grupo Filiu, mientras Rick levantaba al público con sus continuos gestos.

A partir de aquí el sonido se ensució en exceso desluciendo los dos siguientes temas, el primero de una intensa power ballad que les quedó algo desacompasada y en la que lo mejor fue el solo de guitarra de Filiu, y el segundo un tema de insinuante comienzo lento acompañado de palmeos y redobles tímidos con mucho groove en su línea de bajo pero excesivamente embarullada en su sonido.

Afortunadamente mejoró el sonido en el cierre con una más que correcta versión del clásico "Free Bird" de Lynyrd Skynyrd en la que fueron alternando las voces de Lex y Rick, algo por debajo de la brillante guitarra de Filiu que sacó humo de su mástil tirando de slide con mucha fuerza y feeling. Buen cierre para dejarnos un buen sabor de boca por parte de estos chicos a los que todavía les queda un amplio margen de mejora, pero que creo que si trabajan duro pueden hacer cosas interesantes en el futuro.

Tras el pertinente cambio de equipo en el escenario, y con una entretenida sesión de clásicos enlatados que terminaba ya con las luces apagadas con "Sweet Emotion" de Aerosmith y "Rock & Roll Outlaw" de Rose Tattoo, llegaba el momento de disfrutar durante dos horas de un intenso y divertido show por parte de THE DEAD DAISIES. Comenzaron a saco con "Midnight Moses" potente y nítida versión de The Sensational Alex Harvey Band con la que ya tuvieron comiendo en su mano al entregado público que ocupaba algo más de la mitad del aforo de la sala.

Sin respiro atacaron con una poderosísima primigenia "Evil" con John Corabi tirando de pandereta comiéndose el escenario y mostrándose como un enorme frontman, algo que me sorprendió muy gratamente ya que era la primera vez que le veía y me convenció plenamente. Sin pausa siguió la fiesta con "Make Some Noise" poniéndose el vocalista tras la batería del felizmente rehabilitado Deen Castronovo para acompañarle tocando un timbal mientras el ex Journey se ponía de pie provocando a un bullicioso público que acompañó coreando el ruidoso estribillo del tema.

A todo esto el señor Doug Aldrich dando una clase magistral de guitarra y saber estar en el escenario tocando con un feeling y precisión enormes, acompañado a la rítmica por el fundador del grupo David Lowy que cumplió perfectamente su labor, al igual que el siempre activo y vibrante Marco Mendoza al bajo y los coros con su micro de cuello.

Continuaron con la arrolladora "Rise Up" haciendo botar y palmear a los fieles, con los que siguieron interactuando en la sinuosa "Dead and Gone" con Castronovo aporreando con fuerza para marcar su ritmo sobre el que se alzaba su contagioso estribillo, para ceder después mayor protagonismo a Aldrich utilizando el talk box en la zeppeliniana "What Goes Around" y posteriormente en la cañera "Resurrection" rematada con un breve solo, tras la cual tomo el mando de nuevo Corabi maracas en mano para acompañar la intensa interpretación de "Last Time I Saw The Sun".

Tras degustar este primer bloque de temas propios, nueva versión, en este caso una tremenda "Join Together" de The Who que sonó espectacular coreada por toda la sala, antes de relajar el ambiente con un mini set acústico de tres temas, comenzando por una embaucadora "Set Me Free", sucedida por una excelente "Maggie May" de Rod Stewart cantada por Castronovo con enorme gusto, y por una buena revisión del mítico "Let It Be" de los Beatles, referentes absolutos para Corabi y el resto del grupo.

Vuelta a la electricidad más tórrida a lo Whitesnake con "Burn It Down" tema título del último disco de la banda que lógicamente fue el que más representación tuvo en el set list, para recordar después su anterior trabajo "Make Some Noise" con la movida "All The Same" con Corabi de nuevo tirando de maracas y sonando mucho a Zeppelin en su parte final, antes de llegar a una de las partes más originales del show con la presentación de los miembros del grupo dejando cada uno breves acordes alguno de sus temas favoritos.

Tras casi hora y media seguía el concierto sin decaer un ápice dejándonos temas como "Leave Alone" poderosa con las guitarras rasgando con fuerza en su animado ritmo, cayendo después una potentísima versión de "Bitch" de los Stones con un Corabi magnífico al mando de las operaciones perfectamente secundado por el resto de la banda.

Ultima terna de temas antes de los bises encabezada por la más relajada "Song and a Prayer" marcada por unas excelentes melodías de voz y guitarra a tempo medio, acelerando después con la resultona "Long Way To Go" única en la que tomó protagonismo claro la guitarra de Lowy con un buen solo, para terminar recordando de nuevo a los Cuatro de Liverpool con una abrasiva "Helter Skelter" tras la que se despidieron por primera vez.

Mínimo receso y vuelta a la carga con la divertida "Mexico" que nos puso a menearnos con su contagioso ritmo, para rematar la faena definitivamente con una excelente cover de "Higway Star" de Deep Purple con la última de las muchas excelsas interpretaciones de Aldrich a la guitarra, suponiendo un fantástico broche a una maravillosa actuación de una enorme banda que me conquistó rotundamente.

Mariano Palomo

lunes, 22 de octubre de 2018

VANJEDANT


6 de Octubre de 2018. Sala Distrito 21. Madrid
Bajo un nombre tan enigmático se oculta una nueva banda de versiones, a cuyo debut tuvimos el placer de asistir. Sus músicos, aunque competentes y expertos, nos eran desconocidos, con la excepción de la vocalista, Vanesa Gallego, también conocida como HechiZera Tula. Para los despistados recordaremos que, además de en otros proyectos, estuvo en A Bajo Cero y fue la cantante del primer disco de Armando Rock. El guitarrista de Barón Rojo ha reformado de arriba a abajo su banda paralela, y Vane ha quedado fuera del grupo, pero de esto hablaremos más a fondo en otro momento. Lo que nos interesa ahora es que HehiZera no ha perdido el tiempo y no ha dejado de estar en activo.
Los VANJEDANT (se nos olvidó preguntarles el significado del nombre) se centran sobre todos en los años 70. Unas cuantas de las canciones que tocan ya las interpretaba Vane en su etapa con Armando Rock. De algunas bandas cayeron varios temas, como Creedence Clearwather Revival (“Have You Ever Seen The Rain”, “Fortunate Son”), Led Zeppelin (“Rock And Roll”, “Whole Lotta Love”) o ZZ Top (“Tush”, “La Grange”). El grupo sonó bastante bien y no se les notó los nervios propios de una primera actuación. Los músicos fueron presentados como Edu en la batería, Antonio a la guitarra, y Javi al bajo. No tuvieron oportunidad de mostrar mucha movilidad por lo reducido del escenario, y además el espacio estaba todavía más limitado porque el pequeño local estaba totalmente lleno. Muy sorprendente tanta afluencia de público, si además tenemos en cuenta que esa noche tocaron en diferentes puntos de Madrid dos pesos pesados de nuestro rock como Porretas y Bella Bestia. Los asistentes respondieron muy bien. Con clasicazos como “Crossroads”, “Sweet Home Alabama” o “War Pigs” ya se tiene la mitad del trabajo hecho. Muy mal hay que tocarlos para no entusiasmar al público. Contaron con un invitado, un tal Luismi, que cantó bastante bien “Born To Be Wild”.
La cosa iba a terminar con “Message In The Bottle” de The Police, y con el siempre genial como fin de fiesta “Highway To Hell”. Pero la gente no paraba de pedir más y nadie tenía intención de irse. Sorprendidos, y con el repertorio liquidado, no tuvieron más remedio que repetir “Fotunate Son”. Pero el público seguía sin conformarse, así que no se les ocurrió otra cosa que “Daddy Cool” de Boney M.. Ya por fin pudieron dar por finalizada su actuación.
Por lo que pudimos ver, Vanjedant comenzaron con muy buen pie. Como aspectos a mejorar, sólo podemos sugerirles que Antonio y Javi aprendan a hacer coros. Vane es una gran cantante, pero hay temas que mejorarían mucho con un poco de apoyo.
Nacho Jordán