lunes, 22 de octubre de 2018

VANJEDANT


6 de Octubre de 2018. Sala Distrito 21. Madrid
Bajo un nombre tan enigmático se oculta una nueva banda de versiones, a cuyo debut tuvimos el placer de asistir. Sus músicos, aunque competentes y expertos, nos eran desconocidos, con la excepción de la vocalista, Vanesa Gallego, también conocida como HechiZera Tula. Para los despistados recordaremos que, además de en otros proyectos, estuvo en A Bajo Cero y fue la cantante del primer disco de Armando Rock. El guitarrista de Barón Rojo ha reformado de arriba a abajo su banda paralela, y Vane ha quedado fuera del grupo, pero de esto hablaremos más a fondo en otro momento. Lo que nos interesa ahora es que HehiZera no ha perdido el tiempo y no ha dejado de estar en activo.
Los VANJEDANT (se nos olvidó preguntarles el significado del nombre) se centran sobre todos en los años 70. Unas cuantas de las canciones que tocan ya las interpretaba Vane en su etapa con Armando Rock. De algunas bandas cayeron varios temas, como Creedence Clearwather Revival (“Have You Ever Seen The Rain”, “Fortunate Son”), Led Zeppelin (“Rock And Roll”, “Whole Lotta Love”) o ZZ Top (“Tush”, “La Grange”). El grupo sonó bastante bien y no se les notó los nervios propios de una primera actuación. Los músicos fueron presentados como Edu en la batería, Antonio a la guitarra, y Javi al bajo. No tuvieron oportunidad de mostrar mucha movilidad por lo reducido del escenario, y además el espacio estaba todavía más limitado porque el pequeño local estaba totalmente lleno. Muy sorprendente tanta afluencia de público, si además tenemos en cuenta que esa noche tocaron en diferentes puntos de Madrid dos pesos pesados de nuestro rock como Porretas y Bella Bestia. Los asistentes respondieron muy bien. Con clasicazos como “Crossroads”, “Sweet Home Alabama” o “War Pigs” ya se tiene la mitad del trabajo hecho. Muy mal hay que tocarlos para no entusiasmar al público. Contaron con un invitado, un tal Luismi, que cantó bastante bien “Born To Be Wild”.
La cosa iba a terminar con “Message In The Bottle” de The Police, y con el siempre genial como fin de fiesta “Highway To Hell”. Pero la gente no paraba de pedir más y nadie tenía intención de irse. Sorprendidos, y con el repertorio liquidado, no tuvieron más remedio que repetir “Fotunate Son”. Pero el público seguía sin conformarse, así que no se les ocurrió otra cosa que “Daddy Cool” de Boney M.. Ya por fin pudieron dar por finalizada su actuación.
Por lo que pudimos ver, Vanjedant comenzaron con muy buen pie. Como aspectos a mejorar, sólo podemos sugerirles que Antonio y Javi aprendan a hacer coros. Vane es una gran cantante, pero hay temas que mejorarían mucho con un poco de apoyo.
Nacho Jordán

viernes, 19 de octubre de 2018

VIXEN


17 de octubre 2018. Sala Cool Stage
Cuatro años hacía que las norteamericanas VIXEN no actuaban en la capital de España, desde que nos visitaran en la Sala Shoko. En esta ocasión el local elegido fue la remozada e igualmente céntrica Sala Cool Stage, que registró prácticamente un lleno total reuniendo aproximadamente a medio millar de entregados fieles predispuestos a disfrutar del show de la banda, algo que me sorprendió gratamente dada la ingente cantidad de conciertos que se celebran en estas fechas en Madrid, y sobre que fuera un miércoles a mediados de mes, eso sí, sin fútbol de por medio.

Una banda que ha tenido un par de variaciones en su seno últimamente, con la entrada de la guitarrista, ex de la banda de Alejandro Sanz, Britt Lightning (Brittany Denaro) sustituyendo a Gina Stile, y del teclista Tyson Leslie para completar la formación, junto a las originales Janet Gardner a la voz, Share Ross (antes Share Pedersen) al bajo y Roxy Petrucci a la batería. Unos cambios que creo que han mejorado al grupo enriqueciendo su sonido, aunque, al menos desde donde yo estaba situado casi al final de la sala, no acabaron de sonar todo lo redondos que hubiera sido deseable, sobre todo por el bajísimo volumen de la guitarra de Britt, aunque por lo que me comentaron en las primeras filas sí que parece que sonó muy bien.
Pasadas las 21:00 de la noche se apagaron las luces y sonó enlatado el clásico “Fox On The Run” de The Sweet mientras el quinteto iba tomando posiciones antes de arrancar con un enérgico “Rev It Up” en el que Janet parecía que no acababa de cogerle el punto a su micro, yendo y viniendo la voz por momentos, no sé si por problemas técnicos o por la voz de la propia cantante que se fue calentando con un “How Much Love” en el que los coros quedaron algo flojos, con mayor presencia de Share, pero algo opacados por lo alta que sonaba la base rítmica. Sin parar enlazaron con una potente “Cruisin’” y con la no menos directa “Bad Reputation”, que cerraron una primera tanda de clásicos del grupo.
Se relajaron un poco, ya con Janet sin apoyar en la guitarra rítmica, y centrándose en su papel de voz principal para iniciar casi a capela con el apoyo de los suaves teclados de Tyson una muy bien recibida y coreada “Cryin’” que fue mejorando el irregular comienzo de la actuación, aunque la guitarra de Britt se oía aún más baja, una lástima porque creo que el grupo ha ganado y mucho con el cambio, tanto en calidad técnica como en presencia escénica respecto a Gina, sin poder discutírsele a esta su actitud y entrega en los conciertos en los que participó.
Sorprendieron a continuación con “Only a Heartbeat Away”, tema que por lo que tengo entendido era la primera vez que hacían en directo, al menos en España, y que fue un bonito recuerdo de aquel maravilloso “Rev It Up” que se copó prácticamente todo el set list junto al debut homónimo del que ahora se cumplen treinta años.

Pequeño parón con una prolongada demostración instrumental, sobre todo de Roxy a los tambores, precediendo a la motivante “I Want You To Rock Me” en la que público y banda interactuaron para gritar su rotundo estribillo, antes de intercalar una sinuosa y competente versión del clásico “Perfect Strangers” de Deep Purple en la que Janet puso pasión y teatralidad con unos insinuantes movimientos acompañando su voz. Tras los clásicos llegaba el momento de presentar un nuevo tema en directo, “You Oughta Know By Now”, que no desentonó pero tampoco mató, correcto dentro de la línea habitual del grupo siendo recibido con agrado pero sin euforia.
Salida de escena de Janet para ceder el protagonismo a la voz a Share para marcarse una versión de “I Don’t Need No Doctor” del genio de blues-soul Ray Charles vía W.A.S.P., correcta instrumentalmente más cercana a la revisión de Blackie y compañía, y no tanto vocalmente aunque ejecutada con energía y entrega. Vuelta al micro de Gardner para dejarnos para mí el momento más destacado de la noche con una brillante “Love Is a Killer”, previo obligado recuerdo a la memoria de la añorada fundadora de la banda Jan Kuehnemund, derrochando intensidad y sentimiento en la balada por excelencia de la banda.
Nuevo punto de inflexión para presentar “Big Brother”, otro tema no registrado hasta ahora en estudio por el grupo aunque ya incluido en su reciente directo “Live Fire” y que supuso un cambio de timbre vocal, más nasal recordando un poco a Tina Turner dentro de un sonido más rockero en el que lamentablemente una vez más la guitarra no lució todo lo que hubiera podido. Este aspecto mejoró un poco en la parte final del concierto con una vibrante “Love Made Me”, aunque Janet se quedó sin aire en algún momento, y con una enérgica y potente “Streets In Paradise” que fue otra de las que más me gustó de la noche, amén de ser de mis temas favoritos de Vixen.
Mínimo descanso para regresar al escenario con una breve intro instrumental dando paso al himno “Edge Of a Broken Heart” que sonó bastante bien siendo coreado a pleno pulmón por toda la sala, suponiendo un gran final para algo más de hora y cuarto de actuación que no estuvo mal, me gustaron hace cuatro años, y en la que sobre todo eché de menos poder haber disfrutado más intensamente del buen hacer de la nueva guitarrista de la banda, y una mayor regularidad en la interpretación vocal de Janet Gardner. Aun así pasamos un buen rato y por como salía la gente del recinto parece que la satisfacción fue generalizada tras un entrañable ejercicio de nostalgia ochentera.
Mariano Palomo

viernes, 12 de octubre de 2018

SAXON / FM / RAVEN

11 de octubre 2018. Sala La Riviera

Cita una vez más con una de las bandas más profesionales del panorama heavy metalero mundial, además acompañados otros clásicos del género y de uno de los máximos exponentes del rock melódico británico. Cartel variado e interesante que para muchos lo hubiera sido más si no se hubieran caído casi a última hora los norteamericanos Y&T por una inoportuna dolencia de su líder Dave Meniketti. Pero a la vista de la positiva reacción del público con sus sustitutos creo que todos salimos más que satisfechos.

Abrían fuego puntualmente a las 19:15 h. los veteranos de la New Wave of British Heavy Metal RAVEN, una formación que siempre con los hermanos Gallagher al frente, John al bajo y la voz y Mark a la guitarra, llevan dando caña más de cuatro décadas. Entramos ya con el primer tema, “Destroy All Monsters” casi terminando por un pequeño problema en el acceso a la sala, y ya con un respetable número de gente ocupando casi la mitad del aforo.

Siguieron con su heavy metal puro y duro, directo y sin complicaciones recordando temas clásicos de la banda como la furiosa “Hell Patrol” con John desgañitándose y moviéndose sin parar, con su micrófono de diadema sonando muy bien, mientras que Mark destripaba su guitarra dejando notas tan simples como efectivas, y el recientemente incorporado Mike Heller sacudía los parches de su batería sin piedad.

En la media hora de que dispusieron siguieron tirando de temas ochenteros como la motivante “All For One” con charla previa de John, seguida de la agresiva “Hung, Drawn & Quartered” que fue coreada puño en alto por los fieles de las primeras filas. Unos fieles que recibieron con algo más de frialdad un nuevo tema que presentaban para la ocasión “Top Of The Mountain” que aparecerá en el próximo trabajo del grupo previsto para dentro de unos meses. Tema correcto, en la línea habitual de la banda y que sonó bastante bien, sin descubrir ni experimentar.

Para el final dejaron uno de sus temas más populares y pegadizos “On And On” que fue coreado en su estribillo por buena parte de la sala, para cerrar un rato de añejo heavy ochentero, ejecutado con energía y con la ilusión de unos jovenzuelos de más de sesenta años, algo que siempre es de agradecer y que hizo que mejorara mi valoración tras las otras dos veces que les había visto y que no me gustaron demasiado.

Tras un breve cambio de equipo, con la batería situada a ras de suelo en el lateral izquierdo del escenario, empezaban a sonar las notas enlatadas de la intro del último disco de FM. Una banda que es una de mis debilidades absolutas y que entraba en el cartel para sustituir a Y&T, algo que suscitó cierta polémica en algunos foros, una sustitución que yo personalmente hubiera preferido que no se hubiera producido, ya que a FM tendremos oportunidad de verles de nuevo en Madrid junto a Dare el próximo mes de febrero, y la banda de Meniketti es otra de mis favoritas y hace ya bastante que no les veo en directo.

En cualquier caso afortunadamente la gente resulta ser bastante más madura y respetuosa en persona que detrás de un teclado y el quinteto inglés fue recibido con el cariño y entusiasmo habituales por un buen número de seguidores, de hecho más de uno se apuntó por la actuación de estos genios del rock melódico. Así fue llenándose prácticamente en su totalidad La Riviera durante su actuación que se abrió tras la citada intro con la seductora “Black Magic”, que comenzó sonando un poco rara con algún que otro coro sampleado, pero que acabó resultando como lo que es, un señor temazo.

Con un Steve Overland como siempre imponente a la voz, acompañado por sus inseparables Merv Goldsworthy al bajo y Pete Jupp a la batería, y con  el ya más que asentado Jim Kirpatrick a la guitarra, además de recuperar para este tramo de la gira al teclista original de la banda Didge Digital que sustituía a Jem Davis. Unas teclas que empezaron a tomar mayor protagonismo en una deliciosa “I Belong to the Night” como primer recuerdo a los inicios de la banda, sonando espectacularmente apasionada ya con Steve colgándose la Fender verde para acompañar a Jim.

Seguimos degustando delicias primigenias del grupo con una enorme “Bad Luck”, llena de fuerza e intensidad, con el público al ritmo marcado por el siempre competente Jupp a la batería, que se relajó un poco para acompasar la preciosa “That Girl” con los teclados de Diggie envolviéndolo todo con un gusto tremendo.

Pasaron a temas más actuales y rockeros con “Crosstown Train” de su LP “Rockville” (2013) y que no venía siendo habitual en sus últimos set lists, pero que resultó muy bien con sus guitarras más arrastradas, metiendo un punto más de intensidad en “Wildside” con Steve subiendo con poderío en su estribillo.

Llegábamos casi al final sin casi darnos cuenta con otro de los momentos álgidos de la noche “Tough It Out”, sencillamente sublime como la interpretaron, con el ya más que abundante público acompañando en sus coreos y palmeando sus inmensas melodías de voz y teclados, para rematar la faena con “Killed By Love” uno de los mejores temas que han registrado en los últimos años y que me encantó escuchar por primera vez en directo.

Magnífico cierre para un muy buen concierto de FM con el que creo que el pasado jueves pudieron vender alguna entrada más de las previstas para su próxima actuación de febrero en la sala Copérnico de Madrid.

Un poco más de rato de descanso para acondicionar el escenario para los cabezas de cartel, con una buena selección de clásicos del heavy de siempre antes de apagarse las luces con las notas enlatadas de “Is a Long Way to the Top (If You Wanna Rock and Roll)” de AC/DC como preludio de la salida a escena de los incombustibles SAXON. Tras la intro “Olympus Rising” atacaron a saco con el tema título de su último disco “Thunderbolt”, del que dieron buena cuenta, y que sonó como un cañón, algo que se mantuvo a lo largo de todo el show. Sobre todo con Biff Byford en una forma espectacular, cantando con un poderío y potencia como hacía tiempo que no le recordaba, siempre cumple pero en esta ocasión estuvo especialmente brillante a lo largo y ancho de las dos horas que duró la actuación.

Tampoco se quedaron atrás el resto de miembros de la banda, con Nigel Glocker haciendo sonar su batería con rotundidad y precisión formando como es habitual, una excelente base rítmica junto al hiperactivo bajista Nibbs Carter, marcando el ritmo sobre el que la pareja de guitarristas Doug Scarrat y Paul Quinn disparaban riffs y solos con su acostumbrada solvencia para conseguir todos ellos un sonido realmente heavy y nítido con una tremenda pegada.

Continuaron tras la primera embestida sin tregua con la potente “Sacrifice” llena de agresividad, bajando la velocidad con la tétrica y teatral “Nosferatu (The Vampires Waltz)” que no estuvo mal pero que me resultó menos atractiva, para volver a engancharnos plenamente después con el himno “Motorcycle Man” que descargaron frenéticamente haciendo botar y mover el cuello a los presentes, antes de volver a las novedades con “Predator” que al igual que con “Nosferatu” supuso un pequeño bajón de intensidad, recuperada de nuevo plenamente con una tremenda “Strong Arm Of The Law” y con “Batering Ram” otra que se ha convertido en clásico a base de incluirla como fija en sus sets desde que fue publicada en el disco del mismo título de 2015.

Tiempo para más clásicos con “Power and The Glory” que fue recibida con entusiasmo por los fans que la corearon y acompañaron con palmas en su rítmico estribillo, para meter más velocidad a continuación con “Solid Ball of Rock” que fue la única incursión en la década de los 90s pero que encajó perfectamente dentro de la alternancia de clásicos y novedades del set.

Novedades que seguían con las dos que más me convencieron de las que interpretaron, la épica “The Secret Of Flight” que sonó muy bien, al igual que la rockera “The Played Rock and Roll” dedicada a Lemmy y sus Motörhead que resultó un magnífico homenaje lleno de fuerza y crudeza en las guitarras de Scarrat y Quinn. Entre medias nos regalaron otra inmensa interpretación de “Dallas 1 PM” con un Byford sublime en sus tonos medios, antes de anunciarnos que el concierto se estaba grabando para ser publicado próximamente en formato físico.

Sin apenas descanso siguieron cayendo temazo tras temazo, como “And The Bands Played On” siempre entrañable con el recuerdo al primer Monsters of Rock del 80, o “747 (Strangers In The Night)” con el público entregado cantando su estribillo, para llegar a la parte más épica del concierto con la novedosa “Sons of Odin” que sin sonar mal me resultó algo espesa, todo lo contrario que el himno “Crusader” como siempre absolutamente brutal, para cerrar antes de los bises con la no menos genial “Princess Of The Night” en la que las guitarras sonaron enormemente afiladas dando paso a un mínimo parón.

Vuelta a escena con las luces tenues y la ambientación evocadora dando sustento a “The Eagle Has Landed”, que quizá no sea el tema más apropiado para reenganchar al público por su cadencioso desarrollo, pero que sonó muy bien como calmado preludio del frenético final que nos esperaba tres enormes trallazos. Primero con una speedica “Heavy Metal Thunder” que sonó acelerada y poderosa, para seguir con “Wheels Of Steel” en la que Byford hizo participar al público botando y coreando antes de ponerse un chaleco vaquero convenientemente parcheado que le lanzaron desde el público y con el que interpretó la más que apropiada “Denim and Leather” sobre su tradicional casaca guerrera.

Cierre perfecto para una buenísima velada, con unos excelentes invitados como FM y con un entrañable reencuentro con unos rejuvenecidos Raven, y que volvió a demostrar una vez más que Saxon nunca fallan, da igual haberlos visto hace apenas dos meses en el Leyendas, uno no se cansa de verles y siguen siendo probablemente la banda más fiable del planeta en directo, como diría Biff “Grande Cojona”.

Mariano Palomo

sábado, 22 de septiembre de 2018

‘77 (SEVENTY SEVEN)

21 de septiembre 2018. Taberna Derry (Leganés)

Casi clandestinamente, sin apenas haber sido anunciados en ningún sitio, los barceloneses ‘77 se plantaban en una acogedora taberna irlandesa de Leganés para ofrecernos un señor concierto, como es habitual cuando el cuarteto catalán se sube a un escenario, ya sea delante de una multitud o para un puñado de afortunados como sucedió el pasado viernes en la localidad del sur de Madrid.

No creo que llegáramos al medio centenar los que desde bien pasada la media noche empezamos a vibrar con la aplastante y enérgica descarga de la banda de los Hermanos Valeta, Armand voz y guitarra rítmica y LG guitarra solista, acompañados por el batería Andy Cobo totalmente asentado en la formación, y por el bajista Dani Martín, último en incorporarse al grupo el año pasado sustituyendo a Guillem Martínez.
Los cuatro nos ofrecieron un derroche de energía y buen hacer que comenzó algo saturado con la novedosa "Bread & Circus", tema pesado de clara inspiración Black Sabbath con el que también se abre la última entrega de la banda "Bright Gloom" de la que dieron buena cuenta copando prácticamente la mitad del set. Tras esta primera andanada actual vista al pasado con uno de los temas más claros y directos de su discografía "High Decibels" que daba título a su segundo trabajo y que ya fue coreado y acompañado por los presentes sonando más limpio y afilado.
Presentación de otro nuevo tema para seguir, "It's Near", sonando añeja y gorda, con el bajo de Dani dejándose sentir marcando su cadencioso ritmo para ir subiendo de tono con la entrada de los coros de LG, que tiró de manual a continuación para dejarnos los esenciales riffs de "Hardworking Liar" manteniendo la alternancia de novedades y piezas anteriores del grupo, teniendo continuidad seguidamente las nuevas con una terna encabezada por "Who's Fighting Who" en clave pesada y densa pero tremendamente nítida en su parte inicial para luego acelerarse y golpear con fuerza y efectividad.
Continuamos descubriendo temas en directo de "Bright Gloom" con "Last Chance", uno de los que más me gustó de los nuevos, aunque realmente todos me convencieron, me encantó su cadencia y su rollo setentero envolvente roto por la violenta y precisa pegada de Andy que se marcó un brutal solo de batería quedándose solo en el reducido escenario del Derry esperando a que sus compañeros de fatigas volvieran para dejarnos una sorprendente y frenética versión de la lisérgica "Hocus Pocus" de Poco, sencillamente brutal como se lo curraron todos.
Ya con el personal más que metido y entregado cayó "Be Crucified" pesada, cruda, embaucadora, como preludio de otro de los momentos más eléctricos del show, la tremendamente pegadiza "It's Alright" con un LG pletórico que se marcó un pedazo de solo tirándose por el suelo y mezclándose entre el público recorriendo el Derry entre la admiración de los presentes, teniendo además el detalle de recordar al enorme Rory Gallagher, muy apropiado por otra parte teniendo en cuenta el entorno.
Y ya hasta el final no paró la fiesta, con una divertidísima "Stay Away From Water" que fue acompañada en su estribillo por el público al son que marcaba Armand, al igual que lo que se puede considerar prácticamente el himno del grupo "We're ‘77" que además de servir como presentación en esta ocasión también fue el preludio de "I Want My Money Back" último de los temas nuevos y que quizá sea el que mantiene más el sonido primigenio del grupo de los de la nueva remesa, siendo también muy bien acogido.
El cierre definitivo lo pusieron las habituales y festivas "Big Smoker Pig" reiterando su desafiante estribillo, y la enorme "We Want More RocknRoll" que se abrió con los característicos golpes de batería del clásico de Led Zeppelin para desarrollarse luego llena de frescura y descaro con su clarísimo mensaje que seguro que más de uno hicimos propio ya que se nos quedó corta la hora y cuarto que nos brindaron estos excelentes músicos.
Poco más se puede pedir para una calurosa noche de viernes para cerrar prácticamente el verano, una Guiness, un buen rato de rock de altura y una magnífica compañía, viendo a una banda que ya hace tiempo que pasó del underground pero que sin dejar de evolucionar sigue con su esencia intacta como lo demostraron la pasada noche. Nos dijeron que volverán a hacerlo el próximo mes de febrero en la capital ya en un sitio más grande, en un evento convenientemente anunciado y promocionado como merece su nivel.

Texto: Mariano Palomo
Fotos: Rafa Basa

viernes, 8 de junio de 2018

BARÓN ROJO / OBÚS

15 de Mayo de 2018. Recinto Ferial de Alcobendas


Si se para uno a pensar, parece mentira el poder de convocatoria que tienen todavía los grandes veteranos de la historia de nuestro rock. Los dos acercándose a la cifra de 40 años de historia, posiblemente nunca repetirán sus éxitos a los niveles de antaño, pero no se puede discutir que siguen moviendo un número considerable de seguidores. Quizá ayudó que el concierto fuera gratuito, pero el hecho es que acudimos varios miles de personas.

Sabiendo que Obús empezaba a las 21:00 horas y Barón Rojo a las 22:30, y contando el tiempo necesario para el cambio de instrumentos y equipo, el concierto de Paco, Fortu, Carlos y Fernando no podría ser muy largo. La mayoría de las canciones fueron de sus discos de los 80, aunque presentaron como adelanto de su próximo disco el tema “El Pastel del Demonio”, que hace varios meses que se puede ver en youtube. El resto, con la excepción de “Que Te Jodan”, tuvieron la solera de “Dinero, Dinero”, “Te Visitará la Muerte”, “La Raya” o “Prepárate”. Las últimas veces que vimos a Fortu su estado de voz era tan lamentable que no fue capaz de interpretar completa ni una sola canción, abusando del socorrido sistema de dejar cantar al público. En esta ocasión parecía haber recuperado algo de forma, porque al menos sí cantaba los temas enteros.  
Aunque sus aptitudes vocales nunca volverán a ser las mismas, se notó mucho por ejemplo en el berrido final de “Autopista”. No sabríamos decir si estaba sampleado o si manipularon hábilmente el reverb, pero todos pudimos darnos cuenta que lo que se escuchó no era su voz natural. Algo muy sorprendente fue que al dirigirse al público habló muy bien de sus compañeros de Barón Rojo, y también mencionó a un misterioso “otro grupo” que habría tocado antes. No había ninguna otra banda anunciada, y si la hubo, nadie nos supo dar razón. Pero estas consideraciones no nos impidieron disfrutar de una actuación que al ser al aire libre gozó de un estupendo sonido, en la que no faltaron himnos como “El Que Más” o “Vamos Bien”.

Suponíamos que no dejarían tocar a Barón hasta más tarde de las 00:00, y la cosa fue aún peor de los que nos imaginábamos, pero no adelantaremos acontecimientos. Ante el poco tiempo disponible, los Barones fueron al grano y se limitaron a tocar canciones de sus discos más famosos, “Larga Vida al Rock And Roll”, “Volumen Brutal”. “Metalmorfosis” y “En Un Lugar de la Marcha”. Era la primera vez que teníamos ocasión de ver al nuevo bajista, el ex-Esfinge José Luis Morán, y no notamos en ningún momento problema alguno de compenetración o adaptación con el resto de la banda. Armando como siempre incansable. Rafa una máquina. Y en cuanto a Carlos… por más que algunos parezcan haber “descubierto” de repente lo mal que canta, no encontramos diferencia con grabaciones de hace años como “En Aqualung” o “Desde Barón a Bilbao”. Entonces no decían que fuera mal vocalista. ¿Cómo han tardado tanto en darse cuenta? Lo cierto es que le vemos igual que siempre, aunque esta vez no tuvo que demostrar nada al no ser necesario cantar sus habituales dos horas largas. 
Los grandes clásicos como “Incomunicación”, “Caso Perdido”, “Hermano del Rock And Roll” o “Cuerdas de Acero” eran recibidos tal y como se merecían. Algunos tuvieron cierto toque de originalidad al ser cantados por Armando, como “Con Botas sucias”. En el medley que suelen interpretar con “Los Rockeros Van al Infierno” esta vez sólo incluyeron composiciones propias, como “Desertores del Rock”, “El Presidente” (también con Armando a la voz), o “Casi Me Mato”. Eran las 23:45 y pensábamos que aún había tiempo para varias imprescindibles, entre ellas la propia “Barón Rojo”. Pero tras un apoteósico “Resistiré”, nos quedamos de piedra al ver que se despedían y que nos les permitían salir de nuevo. Fue una decepción, todos suponíamos que al menos les dejarían hasta las 00:00 horas, pero el tiempo que habíamos disfrutado ya no nos lo pudo quitar nadie.

Texto: Nacho Jordán

Fotos: Víctor Rodríguez y Nacho Jordán

lunes, 21 de mayo de 2018

7 ALMAS / RAVE IN FIRE

18 de mayo de 2018. Sala Caracol

Tras un periodo de cierta sequía por mi parte en lo que a asistencia a conciertos de bandas nacionales se refiere, encaraba la cita del pasado viernes en la Sala Caracol con bastantes ganas de poder disfrutar de dos bandas de la escena madrileña. Una de ellas ya va recogiendo los frutos de su buen hacer con un par de notabilísimas entregas discográficas de hard melódico en su haber, la otra, menos rodada y desconocida para mí hasta ahora, supuso un más que agradable descubrimiento con su fiel forma de representar el legado del heavy metal más clásico a pesar de su juventud.

A la vista del buen aspecto que presentó el céntrico local de Embajadores parece que no éramos los únicos que teníamos ganas de pasar una buena tarde de hard & heavy, juntándonos unos trescientos asistentes que ya nos dábamos cita en buen número cuando aparecieron sobre las tablas los chicos de RAVE IN FIRE. Un quinteto de formación clásica heavy metalera con Willy Alonso a la voz, Alex Ramos al bajo, Jimmy Susanna a la batería y David Insua y Juanjo Negrete a las guitarras, que completaron una magnífica actuación de unos cuarenta minutos durante los cuales desgranaron íntegramente su EP “Chronicle of a Timeless End” publicado el pasado mes de febrero, acompañándolo de un par de acertadísimas versiones de clásicos entre clásicos.

Comenzaron de forma rápida y sobria con “Fighting Back” tema de estructura bastante Judas Priest, con las guitarras sosteniendo su ritmo para que Willy empezara a mostrar su notable capacidad vocal, engolando por momentos su voz, para enlazar sin pausa con la teatral de cierto regusto Lizzy Borden “Beautiful Lies”, acordes doblados, puño en alto y a seguir metaleando como si estuviéramos a mediados de los ochenta. A todo esto sonando bastante bien, aunque con un volumen algo bajo en las guitarras, algo que no impidió el lucimiento de la pareja de hachas con un David más protagonista con su Stratocaster perfectamente replicado por la Explorer de Juanjo.

Siguieron por la misma senda pero más directos y rotundos con “Lost In a Road” haciéndonos corear su claro estribillo en el que Willy subió tonos con facilidad interactuando con una audiencia cada vez más metida e identificada con su propuesta. Un público que mostró seguidamente su sorpresa y admiración por la pedazo de versión que se marcaron de un tema tan enorme y complejo como es “Victim of Changes” de Judas Priest que ejecutaron fantásticamente con gran fidelidad y con unas excelentes prestaciones por parte de toda formación.

Vuelta a los temas propios con el que da título a su EP “Chronicle of a Timeless End” y que fue el más épico que interpretaron con unas rítmicas muy marcadas y melódicas acelerando sobre su base con un sonido heavy power USA que se tornó más británico en la contagiosa “Rubble, Smoke and Darkness” con unas guitarras muy Maiden y con la voz de Willy de nuevo recordando a Lizzy Borden, y por ende a Dickinson.

Parecía que se terminaba la actuación, pero tras un amago de cierre de cortinas en el escenario, empezaron a sonar los primeros acordes de “Two Minutes to Midnight” de Iron Maiden con la que, dejando alguna pincelada personal en las melodías de voz, acabaron de redondear un muy buen show que seguro que hará que más de uno a partir de ahora sigamos muy de cerca la trayectoria de esta joven banda capitalina, recordar su nombre, Raven In Fire, tienen pinta de dar mucha guerra de aquí a nada.

Tras el preceptivo descanso y cambio de equipo en escena, comenzaron a sonar las notas que a modo de intro daban paso a los cabezas de cartel de la noche, los chicos de 7 ALMAS. Una banda que nos ha encantado en estudio con sus dos entregas hasta la fecha, y que en esta ocasión aprovechan para presentar la última de ellas “Abre los Ojos” de la que dieron buena cuenta durante su extensa actuación, sin olvidarse de su predecesora “Nueva Tierra” (2014) de la que también recordaron un buen número de temas.

La formación permanece con el vocalista Israel Hernansáiz al frente mostrando una potencia y poderío enormes reafirmándose como uno de los mejores frontmen de la escena hard nacional, aunque por momentos algo excesivo a la hora de interpretar unos temas que quizá no precisen de tantísimo derroche de potencia vocal, va sobrado de capacidad. Algo parecido a lo que le sucedió al magnífico guitarrista Oscar J. López con el sonido de su instrumento, desluciendo por momentos su gran ejecutoria por el excesivo volumen que se proyectaba hacia el público, haciendo incluso que en gran parte del concierto los teclados de Carlos Morr pasaran inadvertidos cuando son uno de los elementos diferenciales de las composiciones de la banda. A esto también contribuyó en buena medida el volumen, también excesivo por momentos de la batería del gran Oscar Pérez, que con su tremenda pegada no necesita que le suban tanto, y del brillante bajista Oscar Sala “Cherokee” que lució con su solvencia habitual a las cinco cuerdas.

Sonido aparte, pudimos disfrutar una vez de una banda en forma, con las ideas cada vez más claras y transmitiendo unas enormes ganas de ganar adeptos en todas y cada una de sus apariciones en vivo. Abrieron con “Nada de Ti”, tema despechado y enérgico marcado por su potente melodía de guitarra y sus buenos coros con gran aportación por parte de Cherokee acompañando a un Isra que ya salió a matar desde el principio. Enlazaron con otro de los temas del último disco “Siempre vas a Estar” ejecutado con mucho feeling pero de los más deslucidos por la saturación referida anteriormente sonando más embarullado perdiendo parte de su buena melodía, mejorando ya el sonido con una magnífica “Buscando”, primera de las rescatadas de su debut discográfico con la nos sedujeron haciendo sobrevolar el espíritu de los primeros Whitesnake, que siguió presente en con la rotunda “Dispuesto y en Pie”.

El show seguía desarrollándose con un sonido cada vez mejor, aunque sin acabar de redondearse, llegando a la elaborada “El Templo del Sol” bonita pieza de inspiración mitológica con buenos desarrollos instrumentales, tras la cual alcanzábamos uno de los momentos más emotivos de la noche con “Invierno en Octubre”, precioso medio tiempo para el que Isra se colgó la acústica dedicándosela al batería David Saura, tristemente fallecido poco antes de la salida del primer disco del grupo.

Continuaron en clave relajada y acústica con “Esperándote” una preciosidad llena de sentimiento en la que lucieron, esta vez sí, las teclas de Carlos, que siguieron teniendo presencia en la espectacular “Cuando Me Miras”, hard melódico de altísimo nivel, rematado con un breve y preciso solo de batería del señor Pérez, tras el que atacaron con la sensual “El Reino del Placer” plena de rollo y pegada, volviendo a los medios tiempos de aires Coverdelianos con “Tú en Mi Vida” en la que Isra se salió literalmente.

Retomaron la onda más contundente con la arrogante “Nunca Vuelvas” dejando ese halo Sangre Azul que tanto nos agrada resultando de lo más intensa para dar paso un interesante interludio instrumental con Oscar J. tirando de Telecaster para romper con otra de las destacadas del repertorio “Te Siento Lejos” que sonó directa y poderosa, bajando de revoluciones pero no de intensidad con “Ya No Estás” continuando el sonido que empezaron los grupos españoles de los ochenta con las teclas volviendo a lucir, para cerrar antes de los bises con una deslucida “Nueva Tierra” donde volvieron a saturar excesivamente llegando a resultar incluso molesta su escucha por momentos.

Mínima salida de escena, mínimos ajustes y vuelta a la carga con dos de los temas más claros y reconocidos del grupo, una espectacular “Donde Está Tu Amor” de nuevo con la acústica presente, y una fantástica “Revolución” Hard A.O.R. de altura que salió adelante con solvencia a pesar del su mejorable salida por los amplis, para rematar una gran noche que pudo haber sido de matrícula de honor de  no ser por los problemas reiterados anteriormente. Esperemos que para próximas ocasiones se solucionen estos inconvenientes y podamos disfrutar plenamente del talente de esta gran banda.

Texto: Mariano Palomo

Fotos: Diego L. Pérez

lunes, 2 de abril de 2018

JOE LYNN TURNER / JORGE SALAN / REGRESION

29 de marzo 2018. Sala Cool Stage


No las tenía todas conmigo respecto a la respuesta que podía esperarse en pleno jueves santo para recibir una nueva visita de uno de los cantantes más carismáticos y solventes del hard rock mundial, en este caso con el aliciente añadido de la presencia de nuestro paisano Jorge Salán a la guitarra. Afortunadamente mis temores se disiparon cuando unos minutos después de la apertura de puestas se observaba una importante fila de espera para acceder al recinto de la céntrica sala Cool Stage, que fue cogiendo temperatura paulatinamente hasta llenarse prácticamente por completo.

Un lleno del que pudieron disfrutar en parte de los barceloneses REGRESION, una banda de heavy rock de raíces ochenteras, que ya me gustaban bastante en estudio, y que refrendaron esas buenas sensaciones en vivo con tres cuartos de hora de enérgico y competente show para desgranar nueve piezas de su ya notable repertorio. Comenzando tras una callejera intro enlatada que dio paso a la potente “Gritos en la Oscuridad” en la que la voz de Pedro Guijarro y la batería de José Ignacio Uría sobresalían comiéndose al resto de los instrumentos, sobre todo a las guitarras de Pablo González y Toni Sánchez que quedaron un tanto romas, mejorando en su solo doblado a lo Maiden, mientras el bajo de David Pérez quedaba más equilibrado.

Con “5 De Noviembre” ya fue matizándose más el sonido, sobre todo el de la voz que aunque todavía bastante alta me convenció algo más dentro de unos ritmos cercanos al power recordándome a un poco a Avalanch, y de nuevo a al dúo Murray–Smith a las guitarras. Todo esto con Pedro sin parar de moverse  e interactuar con un público que poco a poco fue metiéndose en fiesta coreando y levantando el puño, sobre todo en temas tan directos como “Mil Sirenas” con un sabor ochentero magnífico y único que cayó de su tercer trabajo “Santa Decadencia” (2011) del que no me hubiera importado haber escuchado alguno más, o siguiendo los gestos provocativos que venían desde arriba del escenario levantando el dedo corazón en “Cautivo” que fue de las que más me gustó ya con un sonido bastante bueno quedando arrogante y melódica.

Con “Llévame Contigo continuaron recordando su penúltima entrega “Prisioneros” (2015) en clave más hard rockera a lo Guns n’ Roses sobre todo por la manera de arrastrar las cuerdas de las guitarras de Pablo y de Toni con un rollo callejero, que se prolongó en la desafiante “No Nos Van a Parar” con un estribillo muy pegadizo doblando voces y en la que acercaron el micro a un niño de la primera fila quedando un momento realmente simpático, y que terminó de rematarse con la macarra y autoafirmante “Quién Soy Yo (Sin el Puto Rock and Roll)” destacando su coros.

Para el cierre recuerdo al gran Lemmy con “Puño de Hierro” ya con el personal palmeando al ritmo marcado por el potente bajo de David mientras en sus estrofas caían continuas referencias a Mr. Kilminster y sus Motorhead, finalizando con una prolongada “Estrella del Rock” tema que prácticamente daba título a su EP de 2013 y que sirvió como festivo y descarado broche a una buena actuación de una banda más que competente para abrir fuego.

Tras un paréntesis de más de media hora que hizo que se recortara algo la siguiente actuación, y tras algún que otro problema técnico de última hora, salía a la palestra JORGE SALAN para dejarnos un sabroso entremés de blues rock en formato de trío junto al bajista Ken Sandin (Alien, Kee Marello) y al batería Darby Todd (Robert Plant, Paul Gilbert), repitiendo los tres posteriormente formando parte de la banda del cabeza de cartel.

Apenas veinticinco minutos de actuación para dejar una vez más constancia de la enorme clase y sentimiento que destila Jorge en cada una de sus apariciones en vivo, ya sea para tocar cuatro temas o para grabar un DVD, y que sirvió para que sus fieles disfrutáramos una vez más de su buen hacer y para que los que todavía no lo habían podido hacer lo descubrieran por primera vez, no creo que a estas alturas hubiera muchos de estos últimos.

Comenzaron por la tórrida “Leave My Girl Alone” de Buddy Guy interpretada con un tremendo desgarro con Sandin marcando perfectamente el compás y con Todd acompañando más relajado de lo habitual mientras Salán se exhibía a la guitarra y la voz. Metieron una marcha más con la divertida “Key To Love” actualizada en su sonido respecto al original de John Mayal y con alguna licencia “marciana” en su solo como suele ser costumbre del hacha madrileño, al igual que en la tremendamente rítmica y afilada “Going Down” de Freddy King, para terminar chorreando sentimiento y pasión con la estremecedora “The Thrill Is Gone” de B.B. King que se ha convertido en una de las imprescindibles de los sets de Jorge. Excelente cierre para dejarnos un gran sabor de boca y con ganas de más, habrá que esperar a próximas ocasiones.

A las 22:30, ya con un ambiente espectacular se apagaban las luces de la sala y empezaba a sonar enlatado un medley de temas de Rainbow con la estrella de la noche a la voz JOE LYNN TURNER que salto a escena tras sus compañeros de banda para abrir lo terminó siendo una gran actuación que no empezó todo lo redonda que hubiera sido deseable. Y es que en los primeros compases de la misma la voz del cantante norteamericano quedaba muy por debajo de una instrumentación excesivamente alta, casi saturante, con los teclados de P.O Nilsson (Bobby Kimball, Robin Beck) y con la guitarra de Jorge comiéndose casi todo el sonido y desvirtuando un tanto la interpretación de un temazo como “Death Alley Driver” ya coreado a grito pelado por una entregada audiencia.

Fue mejorando la cosa desatándose la locura con el himno “I Surrender” poniendo el recinto patas arriba importando poco que se escuchara más o menos la voz de Turner y con Jorge luciéndose variando un poco el solo, como sucedió en la parte final de “Jealous Lover” con un guiño medio funky bastante curioso pero respetando su esencia, y ya con la voz en condiciones óptimas, llegando a uno de los puntos culminantes de la velada con una excelente “Stone Cold” brillante e intensa con un perfecto equilibrio en todos sus registros instrumentales y vocales plenos de clase y melodía.

Después del póker inicial de clásicos de Rainbow, primero de los dos temas de la carrera en solitario de Joe Lynn Turner que nos tenía reservados, “Dark Days”, una intensa composición perteneciente a su álbum “Second High Life” (2007) que sonó muy bien, con dureza y melodía antes de volver a ponernos a palmear para acompañar una vibrante “Spotlight Kid” con la guitarra y los teclados de nuevo brillantes creando una espectacular atmósfera, relajándose con la preciosa “Street Of Dreams” otra de las más cantadas y celebradas por la concurrencia con una exquisita ejecutoria vocal e instrumental.

Se llegaba al ecuador del show con la banda y el público disfrutando y brindando por una noche que iba a más, entre bromas y veras momento para “Blood Red Sky” un señor temazo lleno de encanto para recordar el LP “Slam” (2001) y en el que la evocadora melodía salida de las manos de  Nilsson y de Salán encajaba como un guante con la apasionada interpretación Turner, para atacar después con la desenfadada “Drinking With The Devil” botellas en alto incluyendo una breve intervención de Jorge dirigiéndose a la gente mostrándose agradecido y feliz viendo que los sueños a veces se cumplen, aunque luego se le fue algo la mano con la distorsión y con el ritmo de “Can’t Happen Here” que les quedó un poco atropellada aunque poco pareció importarles al medio millar de fans que la cantaban sin reparo alguno.

Tras este momento frenético se recuperaba la calma con la esotéricas teclas de “Can’t Let You Go” para dar paso a otro momento mágico, sencillamente sublime como sonó, llena de feeling y fuerza con una escalofriante subida de tono en su estribillo, volviendo a embarullarse un poco con una endurecida “Stranded” que no les quedó muy allá, todo lo contrario que “Rising Force”, uno de los temas bandera de la etapa Malmsteen de Turner y que resultó increíblemente poderosa y técnica con un Jorge entregado y preciso en su ejecutoria recordando épocas pasadas haciendo que no echáramos en falta al divo sueco.

El fin de fiesta, tras un mínimo amago de salida del escenario de la banda, vino con el pertinente y cariñoso recuerdo a Ronnie James Dio, como preludio al himno de los himnos “Long Live Rock and Roll” alargada con mínimos solos de cada uno de los músicos al ser presentados y con un breve guiño al “Lazy” de Deep Purple. Excelente cierre para una muy buena noche de hard & heavy clásico, con un delicioso interludio bluesy, y que sobre todo supuso un gran reencuentro del público de la capital con un artista que parece tener cuerda para rato demostrando unas tablas enormes y sabiendo lo que la gente quiere de él, básicamente los temas con los que el gran público le conoció y con los que nos conquistó a los que crecimos bajo el influjo de Rainbow.
P.D.: Para la próxima, y como capricho personal, no me importaría en absoluto que se marcara unos cuantos temas de su obra maestra en solitario “Rescue You” (1985) con la que tocó el cielo del A.O.R., por pedir que no quede.

Mariano Palomo