viernes, 8 de junio de 2018

INDICE CRONICA DE CONCIERTOS

DARE / STRANGERS
FREEDOM CALL / DRAGONHAMMER / IN VAIN
GAMMA RAY / RHAPSODY OF FIRE
BURNING KINGDOM / BLACK ROCK
DARK MOOR
DANNY VAUGHN (Acústico)
DR. SNAKE / ROKKEN
AIRBOURNE / BLACK SPIDERS
BLACK ROCK
FIREFEST 2013
HOMENAJE A PACHI ESCOLANO (RON & BLUES + AMIGOS)
LEYENDA / ANTIGUA / SAVE US
UZZHUAIA
RISING (Tributo a Rainbow)
WIGELIUS
GRANITO ROCK 2013
ECLIPSE / STRANGERS
JEFF SCOTT SOTO / JORGE SALAN
BARÓN ROJO
THE VAL
BASICO
HELLOWEEN / GAMMA RAY / SHADOWSIDE
CUATRO GATOS
BEETHOVEN R. + SEXPLOSION
GAUNTLET
FIESTA LIVE4AOR / VIGILANTE
ÑUAGE
TEN
SCORPIONS / THE ELECTRIC DUCKS
FIREFEST 2012 
METAL LEGEND
ALIEN / HARDREAMS / CHASING VIOLETS
ÑU
GRANITO ROCK 2012
OBUS
LITTLE CAESAR
EDEN LOST
FIESTA XXV ANIVERSARIO “LA CABAÑA DEL TIO ROCK”
METAL LEGEND
FREEDOM CALL / DÖRIA / BLOODY GRASS
MIGUEL OÑATE
ALHANDAL
RON & BLUES
TED POLEY / GÜRU
JORGE SALAN
WORK OF ART + DYNAZTY
THE VAL
‘77
PAUL DI´ANNO / EVERDREAM / TUBULTO
OBUS
BARÓN ROJO
BARÓN ROJO (HEADBANGER'S OPEN AIR)
GRANITO ROCK 2011
DAMN GANG / CAIDA LIBRE
ÑU
LA CREMA
BANZAI / CRIPTA / CON MORA
CINDERELLA / JORGE SALAN
QUIREBOYS
CROWN OF THORNS
FM
DARK MOOR
FIESTA 24 ANIVERSARIO LA CABAÑA DEL TIO ROCK
FREEDOM CALL / EDEN
BÁSICO / TERMINAL 6 / DULCE NEUS
INIDICE CRONICA DE CONCIERTOS (Desde Junio 2008 hasta Diciembre 2010
INDICE CRONICA CONCIERTOS (Hasta Mayo 2008)

BARÓN ROJO / OBÚS

15 de Mayo de 2018. Recinto Ferial de Alcobendas


Si se para uno a pensar, parece mentira el poder de convocatoria que tienen todavía los grandes veteranos de la historia de nuestro rock. Los dos acercándose a la cifra de 40 años de historia, posiblemente nunca repetirán sus éxitos a los niveles de antaño, pero no se puede discutir que siguen moviendo un número considerable de seguidores. Quizá ayudó que el concierto fuera gratuito, pero el hecho es que acudimos varios miles de personas.

Sabiendo que Obús empezaba a las 21:00 horas y Barón Rojo a las 22:30, y contando el tiempo necesario para el cambio de instrumentos y equipo, el concierto de Paco, Fortu, Carlos y Fernando no podría ser muy largo. La mayoría de las canciones fueron de sus discos de los 80, aunque presentaron como adelanto de su próximo disco el tema “El Pastel del Demonio”, que hace varios meses que se puede ver en youtube. El resto, con la excepción de “Que Te Jodan”, tuvieron la solera de “Dinero, Dinero”, “Te Visitará la Muerte”, “La Raya” o “Prepárate”. Las últimas veces que vimos a Fortu su estado de voz era tan lamentable que no fue capaz de interpretar completa ni una sola canción, abusando del socorrido sistema de dejar cantar al público. En esta ocasión parecía haber recuperado algo de forma, porque al menos sí cantaba los temas enteros.  
Aunque sus aptitudes vocales nunca volverán a ser las mismas, se notó mucho por ejemplo en el berrido final de “Autopista”. No sabríamos decir si estaba sampleado o si manipularon hábilmente el reverb, pero todos pudimos darnos cuenta que lo que se escuchó no era su voz natural. Algo muy sorprendente fue que al dirigirse al público habló muy bien de sus compañeros de Barón Rojo, y también mencionó a un misterioso “otro grupo” que habría tocado antes. No había ninguna otra banda anunciada, y si la hubo, nadie nos supo dar razón. Pero estas consideraciones no nos impidieron disfrutar de una actuación que al ser al aire libre gozó de un estupendo sonido, en la que no faltaron himnos como “El Que Más” o “Vamos Bien”.

Suponíamos que no dejarían tocar a Barón hasta más tarde de las 00:00, y la cosa fue aún peor de los que nos imaginábamos, pero no adelantaremos acontecimientos. Ante el poco tiempo disponible, los Barones fueron al grano y se limitaron a tocar canciones de sus discos más famosos, “Larga Vida al Rock And Roll”, “Volumen Brutal”. “Metalmorfosis” y “En Un Lugar de la Marcha”. Era la primera vez que teníamos ocasión de ver al nuevo bajista, el ex-Esfinge José Luis Morán, y no notamos en ningún momento problema alguno de compenetración o adaptación con el resto de la banda. Armando como siempre incansable. Rafa una máquina. Y en cuanto a Carlos… por más que algunos parezcan haber “descubierto” de repente lo mal que canta, no encontramos diferencia con grabaciones de hace años como “En Aqualung” o “Desde Barón a Bilbao”. Entonces no decían que fuera mal vocalista. ¿Cómo han tardado tanto en darse cuenta? Lo cierto es que le vemos igual que siempre, aunque esta vez no tuvo que demostrar nada al no ser necesario cantar sus habituales dos horas largas. 
Los grandes clásicos como “Incomunicación”, “Caso Perdido”, “Hermano del Rock And Roll” o “Cuerdas de Acero” eran recibidos tal y como se merecían. Algunos tuvieron cierto toque de originalidad al ser cantados por Armando, como “Con Botas sucias”. En el medley que suelen interpretar con “Los Rockeros Van al Infierno” esta vez sólo incluyeron composiciones propias, como “Desertores del Rock”, “El Presidente” (también con Armando a la voz), o “Casi Me Mato”. Eran las 23:45 y pensábamos que aún había tiempo para varias imprescindibles, entre ellas la propia “Barón Rojo”. Pero tras un apoteósico “Resistiré”, nos quedamos de piedra al ver que se despedían y que nos les permitían salir de nuevo. Fue una decepción, todos suponíamos que al menos les dejarían hasta las 00:00 horas, pero el tiempo que habíamos disfrutado ya no nos lo pudo quitar nadie.

Texto: Nacho Jordán

Fotos: Víctor Rodríguez y Nacho Jordán

lunes, 21 de mayo de 2018

7 ALMAS / RAVE IN FIRE

18 de mayo de 2018. Sala Caracol

Tras un periodo de cierta sequía por mi parte en lo que a asistencia a conciertos de bandas nacionales se refiere, encaraba la cita del pasado viernes en la Sala Caracol con bastantes ganas de poder disfrutar de dos bandas de la escena madrileña. Una de ellas ya va recogiendo los frutos de su buen hacer con un par de notabilísimas entregas discográficas de hard melódico en su haber, la otra, menos rodada y desconocida para mí hasta ahora, supuso un más que agradable descubrimiento con su fiel forma de representar el legado del heavy metal más clásico a pesar de su juventud.

A la vista del buen aspecto que presentó el céntrico local de Embajadores parece que no éramos los únicos que teníamos ganas de pasar una buena tarde de hard & heavy, juntándonos unos trescientos asistentes que ya nos dábamos cita en buen número cuando aparecieron sobre las tablas los chicos de RAVE IN FIRE. Un quinteto de formación clásica heavy metalera con Willy Alonso a la voz, Alex Ramos al bajo, Jimmy Susanna a la batería y David Insua y Juanjo Negrete a las guitarras, que completaron una magnífica actuación de unos cuarenta minutos durante los cuales desgranaron íntegramente su EP “Chronicle of a Timeless End” publicado el pasado mes de febrero, acompañándolo de un par de acertadísimas versiones de clásicos entre clásicos.

Comenzaron de forma rápida y sobria con “Fighting Back” tema de estructura bastante Judas Priest, con las guitarras sosteniendo su ritmo para que Willy empezara a mostrar su notable capacidad vocal, engolando por momentos su voz, para enlazar sin pausa con la teatral de cierto regusto Lizzy Borden “Beautiful Lies”, acordes doblados, puño en alto y a seguir metaleando como si estuviéramos a mediados de los ochenta. A todo esto sonando bastante bien, aunque con un volumen algo bajo en las guitarras, algo que no impidió el lucimiento de la pareja de hachas con un David más protagonista con su Stratocaster perfectamente replicado por la Explorer de Juanjo.

Siguieron por la misma senda pero más directos y rotundos con “Lost In a Road” haciéndonos corear su claro estribillo en el que Willy subió tonos con facilidad interactuando con una audiencia cada vez más metida e identificada con su propuesta. Un público que mostró seguidamente su sorpresa y admiración por la pedazo de versión que se marcaron de un tema tan enorme y complejo como es “Victim of Changes” de Judas Priest que ejecutaron fantásticamente con gran fidelidad y con unas excelentes prestaciones por parte de toda formación.

Vuelta a los temas propios con el que da título a su EP “Chronicle of a Timeless End” y que fue el más épico que interpretaron con unas rítmicas muy marcadas y melódicas acelerando sobre su base con un sonido heavy power USA que se tornó más británico en la contagiosa “Rubble, Smoke and Darkness” con unas guitarras muy Maiden y con la voz de Willy de nuevo recordando a Lizzy Borden, y por ende a Dickinson.

Parecía que se terminaba la actuación, pero tras un amago de cierre de cortinas en el escenario, empezaron a sonar los primeros acordes de “Two Minutes to Midnight” de Iron Maiden con la que, dejando alguna pincelada personal en las melodías de voz, acabaron de redondear un muy buen show que seguro que hará que más de uno a partir de ahora sigamos muy de cerca la trayectoria de esta joven banda capitalina, recordar su nombre, Raven In Fire, tienen pinta de dar mucha guerra de aquí a nada.

Tras el preceptivo descanso y cambio de equipo en escena, comenzaron a sonar las notas que a modo de intro daban paso a los cabezas de cartel de la noche, los chicos de 7 ALMAS. Una banda que nos ha encantado en estudio con sus dos entregas hasta la fecha, y que en esta ocasión aprovechan para presentar la última de ellas “Abre los Ojos” de la que dieron buena cuenta durante su extensa actuación, sin olvidarse de su predecesora “Nueva Tierra” (2014) de la que también recordaron un buen número de temas.

La formación permanece con el vocalista Israel Hernansáiz al frente mostrando una potencia y poderío enormes reafirmándose como uno de los mejores frontmen de la escena hard nacional, aunque por momentos algo excesivo a la hora de interpretar unos temas que quizá no precisen de tantísimo derroche de potencia vocal, va sobrado de capacidad. Algo parecido a lo que le sucedió al magnífico guitarrista Oscar J. López con el sonido de su instrumento, desluciendo por momentos su gran ejecutoria por el excesivo volumen que se proyectaba hacia el público, haciendo incluso que en gran parte del concierto los teclados de Carlos Morr pasaran inadvertidos cuando son uno de los elementos diferenciales de las composiciones de la banda. A esto también contribuyó en buena medida el volumen, también excesivo por momentos de la batería del gran Oscar Pérez, que con su tremenda pegada no necesita que le suban tanto, y del brillante bajista Oscar Sala “Cherokee” que lució con su solvencia habitual a las cinco cuerdas.

Sonido aparte, pudimos disfrutar una vez de una banda en forma, con las ideas cada vez más claras y transmitiendo unas enormes ganas de ganar adeptos en todas y cada una de sus apariciones en vivo. Abrieron con “Nada de Ti”, tema despechado y enérgico marcado por su potente melodía de guitarra y sus buenos coros con gran aportación por parte de Cherokee acompañando a un Isra que ya salió a matar desde el principio. Enlazaron con otro de los temas del último disco “Siempre vas a Estar” ejecutado con mucho feeling pero de los más deslucidos por la saturación referida anteriormente sonando más embarullado perdiendo parte de su buena melodía, mejorando ya el sonido con una magnífica “Buscando”, primera de las rescatadas de su debut discográfico con la nos sedujeron haciendo sobrevolar el espíritu de los primeros Whitesnake, que siguió presente en con la rotunda “Dispuesto y en Pie”.

El show seguía desarrollándose con un sonido cada vez mejor, aunque sin acabar de redondearse, llegando a la elaborada “El Templo del Sol” bonita pieza de inspiración mitológica con buenos desarrollos instrumentales, tras la cual alcanzábamos uno de los momentos más emotivos de la noche con “Invierno en Octubre”, precioso medio tiempo para el que Isra se colgó la acústica dedicándosela al batería David Saura, tristemente fallecido poco antes de la salida del primer disco del grupo.

Continuaron en clave relajada y acústica con “Esperándote” una preciosidad llena de sentimiento en la que lucieron, esta vez sí, las teclas de Carlos, que siguieron teniendo presencia en la espectacular “Cuando Me Miras”, hard melódico de altísimo nivel, rematado con un breve y preciso solo de batería del señor Pérez, tras el que atacaron con la sensual “El Reino del Placer” plena de rollo y pegada, volviendo a los medios tiempos de aires Coverdelianos con “Tú en Mi Vida” en la que Isra se salió literalmente.

Retomaron la onda más contundente con la arrogante “Nunca Vuelvas” dejando ese halo Sangre Azul que tanto nos agrada resultando de lo más intensa para dar paso un interesante interludio instrumental con Oscar J. tirando de Telecaster para romper con otra de las destacadas del repertorio “Te Siento Lejos” que sonó directa y poderosa, bajando de revoluciones pero no de intensidad con “Ya No Estás” continuando el sonido que empezaron los grupos españoles de los ochenta con las teclas volviendo a lucir, para cerrar antes de los bises con una deslucida “Nueva Tierra” donde volvieron a saturar excesivamente llegando a resultar incluso molesta su escucha por momentos.

Mínima salida de escena, mínimos ajustes y vuelta a la carga con dos de los temas más claros y reconocidos del grupo, una espectacular “Donde Está Tu Amor” de nuevo con la acústica presente, y una fantástica “Revolución” Hard A.O.R. de altura que salió adelante con solvencia a pesar del su mejorable salida por los amplis, para rematar una gran noche que pudo haber sido de matrícula de honor de  no ser por los problemas reiterados anteriormente. Esperemos que para próximas ocasiones se solucionen estos inconvenientes y podamos disfrutar plenamente del talente de esta gran banda.

Texto: Mariano Palomo

Fotos: Diego L. Pérez

lunes, 2 de abril de 2018

JOE LYNN TURNER / JORGE SALAN / REGRESION

29 de marzo 2018. Sala Cool Stage


No las tenía todas conmigo respecto a la respuesta que podía esperarse en pleno jueves santo para recibir una nueva visita de uno de los cantantes más carismáticos y solventes del hard rock mundial, en este caso con el aliciente añadido de la presencia de nuestro paisano Jorge Salán a la guitarra. Afortunadamente mis temores se disiparon cuando unos minutos después de la apertura de puestas se observaba una importante fila de espera para acceder al recinto de la céntrica sala Cool Stage, que fue cogiendo temperatura paulatinamente hasta llenarse prácticamente por completo.

Un lleno del que pudieron disfrutar en parte de los barceloneses REGRESION, una banda de heavy rock de raíces ochenteras, que ya me gustaban bastante en estudio, y que refrendaron esas buenas sensaciones en vivo con tres cuartos de hora de enérgico y competente show para desgranar nueve piezas de su ya notable repertorio. Comenzando tras una callejera intro enlatada que dio paso a la potente “Gritos en la Oscuridad” en la que la voz de Pedro Guijarro y la batería de José Ignacio Uría sobresalían comiéndose al resto de los instrumentos, sobre todo a las guitarras de Pablo González y Toni Sánchez que quedaron un tanto romas, mejorando en su solo doblado a lo Maiden, mientras el bajo de David Pérez quedaba más equilibrado.

Con “5 De Noviembre” ya fue matizándose más el sonido, sobre todo el de la voz que aunque todavía bastante alta me convenció algo más dentro de unos ritmos cercanos al power recordándome a un poco a Avalanch, y de nuevo a al dúo Murray–Smith a las guitarras. Todo esto con Pedro sin parar de moverse  e interactuar con un público que poco a poco fue metiéndose en fiesta coreando y levantando el puño, sobre todo en temas tan directos como “Mil Sirenas” con un sabor ochentero magnífico y único que cayó de su tercer trabajo “Santa Decadencia” (2011) del que no me hubiera importado haber escuchado alguno más, o siguiendo los gestos provocativos que venían desde arriba del escenario levantando el dedo corazón en “Cautivo” que fue de las que más me gustó ya con un sonido bastante bueno quedando arrogante y melódica.

Con “Llévame Contigo continuaron recordando su penúltima entrega “Prisioneros” (2015) en clave más hard rockera a lo Guns n’ Roses sobre todo por la manera de arrastrar las cuerdas de las guitarras de Pablo y de Toni con un rollo callejero, que se prolongó en la desafiante “No Nos Van a Parar” con un estribillo muy pegadizo doblando voces y en la que acercaron el micro a un niño de la primera fila quedando un momento realmente simpático, y que terminó de rematarse con la macarra y autoafirmante “Quién Soy Yo (Sin el Puto Rock and Roll)” destacando su coros.

Para el cierre recuerdo al gran Lemmy con “Puño de Hierro” ya con el personal palmeando al ritmo marcado por el potente bajo de David mientras en sus estrofas caían continuas referencias a Mr. Kilminster y sus Motorhead, finalizando con una prolongada “Estrella del Rock” tema que prácticamente daba título a su EP de 2013 y que sirvió como festivo y descarado broche a una buena actuación de una banda más que competente para abrir fuego.

Tras un paréntesis de más de media hora que hizo que se recortara algo la siguiente actuación, y tras algún que otro problema técnico de última hora, salía a la palestra JORGE SALAN para dejarnos un sabroso entremés de blues rock en formato de trío junto al bajista Ken Sandin (Alien, Kee Marello) y al batería Darby Todd (Robert Plant, Paul Gilbert), repitiendo los tres posteriormente formando parte de la banda del cabeza de cartel.

Apenas veinticinco minutos de actuación para dejar una vez más constancia de la enorme clase y sentimiento que destila Jorge en cada una de sus apariciones en vivo, ya sea para tocar cuatro temas o para grabar un DVD, y que sirvió para que sus fieles disfrutáramos una vez más de su buen hacer y para que los que todavía no lo habían podido hacer lo descubrieran por primera vez, no creo que a estas alturas hubiera muchos de estos últimos.

Comenzaron por la tórrida “Leave My Girl Alone” de Buddy Guy interpretada con un tremendo desgarro con Sandin marcando perfectamente el compás y con Todd acompañando más relajado de lo habitual mientras Salán se exhibía a la guitarra y la voz. Metieron una marcha más con la divertida “Key To Love” actualizada en su sonido respecto al original de John Mayal y con alguna licencia “marciana” en su solo como suele ser costumbre del hacha madrileño, al igual que en la tremendamente rítmica y afilada “Going Down” de Freddy King, para terminar chorreando sentimiento y pasión con la estremecedora “The Thrill Is Gone” de B.B. King que se ha convertido en una de las imprescindibles de los sets de Jorge. Excelente cierre para dejarnos un gran sabor de boca y con ganas de más, habrá que esperar a próximas ocasiones.

A las 22:30, ya con un ambiente espectacular se apagaban las luces de la sala y empezaba a sonar enlatado un medley de temas de Rainbow con la estrella de la noche a la voz JOE LYNN TURNER que salto a escena tras sus compañeros de banda para abrir lo terminó siendo una gran actuación que no empezó todo lo redonda que hubiera sido deseable. Y es que en los primeros compases de la misma la voz del cantante norteamericano quedaba muy por debajo de una instrumentación excesivamente alta, casi saturante, con los teclados de P.O Nilsson (Bobby Kimball, Robin Beck) y con la guitarra de Jorge comiéndose casi todo el sonido y desvirtuando un tanto la interpretación de un temazo como “Death Alley Driver” ya coreado a grito pelado por una entregada audiencia.

Fue mejorando la cosa desatándose la locura con el himno “I Surrender” poniendo el recinto patas arriba importando poco que se escuchara más o menos la voz de Turner y con Jorge luciéndose variando un poco el solo, como sucedió en la parte final de “Jealous Lover” con un guiño medio funky bastante curioso pero respetando su esencia, y ya con la voz en condiciones óptimas, llegando a uno de los puntos culminantes de la velada con una excelente “Stone Cold” brillante e intensa con un perfecto equilibrio en todos sus registros instrumentales y vocales plenos de clase y melodía.

Después del póker inicial de clásicos de Rainbow, primero de los dos temas de la carrera en solitario de Joe Lynn Turner que nos tenía reservados, “Dark Days”, una intensa composición perteneciente a su álbum “Second High Life” (2007) que sonó muy bien, con dureza y melodía antes de volver a ponernos a palmear para acompañar una vibrante “Spotlight Kid” con la guitarra y los teclados de nuevo brillantes creando una espectacular atmósfera, relajándose con la preciosa “Street Of Dreams” otra de las más cantadas y celebradas por la concurrencia con una exquisita ejecutoria vocal e instrumental.

Se llegaba al ecuador del show con la banda y el público disfrutando y brindando por una noche que iba a más, entre bromas y veras momento para “Blood Red Sky” un señor temazo lleno de encanto para recordar el LP “Slam” (2001) y en el que la evocadora melodía salida de las manos de  Nilsson y de Salán encajaba como un guante con la apasionada interpretación Turner, para atacar después con la desenfadada “Drinking With The Devil” botellas en alto incluyendo una breve intervención de Jorge dirigiéndose a la gente mostrándose agradecido y feliz viendo que los sueños a veces se cumplen, aunque luego se le fue algo la mano con la distorsión y con el ritmo de “Can’t Happen Here” que les quedó un poco atropellada aunque poco pareció importarles al medio millar de fans que la cantaban sin reparo alguno.

Tras este momento frenético se recuperaba la calma con la esotéricas teclas de “Can’t Let You Go” para dar paso a otro momento mágico, sencillamente sublime como sonó, llena de feeling y fuerza con una escalofriante subida de tono en su estribillo, volviendo a embarullarse un poco con una endurecida “Stranded” que no les quedó muy allá, todo lo contrario que “Rising Force”, uno de los temas bandera de la etapa Malmsteen de Turner y que resultó increíblemente poderosa y técnica con un Jorge entregado y preciso en su ejecutoria recordando épocas pasadas haciendo que no echáramos en falta al divo sueco.

El fin de fiesta, tras un mínimo amago de salida del escenario de la banda, vino con el pertinente y cariñoso recuerdo a Ronnie James Dio, como preludio al himno de los himnos “Long Live Rock and Roll” alargada con mínimos solos de cada uno de los músicos al ser presentados y con un breve guiño al “Lazy” de Deep Purple. Excelente cierre para una muy buena noche de hard & heavy clásico, con un delicioso interludio bluesy, y que sobre todo supuso un gran reencuentro del público de la capital con un artista que parece tener cuerda para rato demostrando unas tablas enormes y sabiendo lo que la gente quiere de él, básicamente los temas con los que el gran público le conoció y con los que nos conquistó a los que crecimos bajo el influjo de Rainbow.
P.D.: Para la próxima, y como capricho personal, no me importaría en absoluto que se marcara unos cuantos temas de su obra maestra en solitario “Rescue You” (1985) con la que tocó el cielo del A.O.R., por pedir que no quede.

Mariano Palomo



martes, 20 de marzo de 2018

SILVER FIST / GRAPESHOT / PROMETHEUS

9 de marzo 2018. Sala Nazca


Mucho tiempo, demasiado diría yo, llevaba una de nuestras bandas de heavy metal más carismáticas y queridas sin tocar en nuestra ciudad, en su ciudad, Madrid. Han tenido que pasar unos cuantos años, unos cuantos cambios en su formación y un sinfín de avatares tanto personales como profesionales para poder asistir de nuevo en la capital a otra descarga de Silver Solórzano y su banda.

Pero antes de saltar a escena el cabeza de cartel fueron calentando la fría y lluviosa noche madrileña otras dos bandas a las que no tuve oportunidad de ver por estar atendiendo a otros asuntos, los levantinos PROMETHEUS y los groove metaleros GRAPESHOT. Por lo que nos cuentan ambas lo hicieron bastante bien ganándose a un público que esperaba con impaciencia la salida del grupo motivo de asistencia de la mayoría de una concurrencia que, sin ser lo numerosa que merecería la ocasión, sí estuvo entregada de principio a fin del show.

Pasadas las diez de la noche apareció sobre las tablas como excelente maestro de ceremonias nuestro amigo José Mora, conductor durante más de tres décadas del programa de radio La Cabaña del Tío Rock, presentando a la banda e interactuando con el público con referencias futboleras a una pasión común como es el Atlético de Madrid, con notable presencia de miembros de la peña atlética Sons Of Atleti–Heavy Metal Fans ATM, para ir haciendo tiempo mientras intentaban solucionarse los problemas técnicos que lastraron parte de la actuación de SILVER FIST.

Tras la presentación de José se disparó la música de la película “Tiburón” a modo de intro tras la cual salieron a matar los seis componentes del grupo con un ojo puesto al frente y otro a la espalda para ajustar un sonido que no acabó de estar a la altura de su calidad. El micro de Silver iba y venía teniendo que tirar en algún momento de el del teclista Filtheau, se saturaba por momentos con un volumen excesivo de la batería del recién incorporado David Borreguero, que junto al guitarrista Adrián Aguilera han sido los dos últimos fichajes para completar la alineación titular junto al guitarrista Alex Scorza y al bajista Carlos G. Hernández.

Los citados problemas no mermaron en absoluto las ganas y la notable calidad técnica del grupo, con Silver como siempre dejándoselo todo junto al incansable Flithó sin parar de moverse y provocar a un público que desde una premonitoria “El Infierno En Mi” no paró de jalear y acompañar con palmas y coros. Tras este tema más reciente, momento para dos de los himnos de la banda “El Predicador” que fue ejecutada con la rabia habitual y con unas muy buenas prestaciones a las guitarras de Alex y Adrián, parece mentira que tanto este último como David apenas llevaran cuatro o cinco ensayos con el grupo, como sucedió en la más pesada “Cielo o Infierno” con unos golpes de caja matadores, a pesar de que el sonido todavía no acababa de aclararse.

Sin tregua enlazaron con “Todavía Vivo”, declaración total de principios llena de mensaje con la que continuaron reivindicando su última entrega “Fe Ciega” que por lo que parece no ha llegado a todo el mundo que debiera y que podría haber caído en el olvido después de dos largos años de su publicación, pero eso no pareció importar para los que allí coreaban sus temas sin parar, al igual que los más antiguos como la atormentada “Mártir” llena de desgarro, volviendo a los nuevos con la contundente en clave thrash metalera “Mi Rebelión” que también fue muy bien recibida.

Tras este primer tramo arrollador, pequeño respiro con un guiño a los teclados para “Believe” de Savatage como preludio a una sobrecogedora “Aún Creo en Ti” que se llevó una de las mayores ovaciones de la noche amén de ser acompañada con fuerza en sus coros por todos los presentes. Vuelta a la velocidad y la caña con “Fe Ciega” y “Se Acabó” para que lucieran las guitarras, sobre todo con un Alex Scorza que ha evolucionado una barbaridad desde que tuvimos ocasión de verle hace ya unos cuantos años con Crienium.

Mínimo cambio de vestuario de Silver para cambiar la camiseta de los Sons por la del siempre añorado Ronnie J. Dio y homenajearle con una gran versión del clásico de Rainbow “A Light In The Black”, espectacular la ejecución a los teclados por parte de Filthó, metiendo también alguna variación rítmica y en los arreglos de guitarra quedándoles muy bien.

La traca final acabó de romper cuellos con una crudísima “Tormento” y con una espectacular “En Llamas” donde terminamos de dejarnos todos la voz siguiendo su épico ritmo entre redobles y coros para poner el colofón a una noche de Heavy Metal con mayúsculas, que podía haber sido mucho más grande de no ser por los citados problemas de sonido, y que con la que volvíamos a reencontrarnos con una de nuestras bandas más queridas, esperemos que no haya que esperar tanto para la próxima ocasión y que por fin pueda consolidarse y tener la continuidad deseable.

Mariano Palomo

lunes, 11 de diciembre de 2017

ECLIPSE / BIGFOOT

8 de diciembre 2017. Sala But


Dentro del frenético inicio de mes de diciembre que hemos tenido en Madrid en lo que a conciertos se refiere, el pasado viernes les tocaba el turno a dos de las formaciones más interesantes de la escena hard rockera europea, unos ya perfectamente asentados y referentes absolutos del género desde hace unos años, y otros menos experimentados pero que, visto lo visto, pueden discutirles el cetro a los primeros.

Lo primero que me sorprendió gratamente fue la gran entrada que presentaba la Sala But ya desde antes de la salida del primer grupo de la noche, llegando a superarse ampliamente los tres cuartos de entrada de su aforo, que si hacemos caso a la información de su web supondría habernos juntado unas ochocientas personas, lo cual me parece un exitazo tremendo. Seguramente el hecho de que la fecha estuviera en medio de un largo puente, el ser principios de mes, y la actuación de Helloween al día siguiente en el Wizink Center con muchos que hicimos doblete (por cierto histórico el show de los alemanes), influyeron para que se diera esa gran afluencia de público.

Como decía, además de los cabezas de cartel que seguro fueron los máximos responsables del lleno casi absoluto, muchos teníamos ganas de ver como se desenvolvían en vivo unos jóvenes chicos de Wigan (¡qué recuerdos de aquellos magníficos festivales Gods Of A.O.R. en la pequeña ciudad de las Midlands!) que atendiendo al nombre de BIGFOOT han sacado uno de los mejores trabajos de hard melódico de los últimos meses. Un disco que para ser su primer larga duración, amén de un par de EPs previos, sorprende por su frescura y versatilidad, yendo de hard clásico, al heavy melódico, pasando por guiños funkys o sleazies, algo que fueron capaces de llevar al directo con gran efectividad.

El quinteto salió a matar, no hicieron prisioneros, y encabezados por un magnífico Antony Ellis a la voz comenzaron con la vacilona y eficaz “Tell Me A Lie” con una melodía vocal y un timbre similares a los de Danny Vaughn (Tyketto), y en la que las guitarras de Sam Millar y Mick McCullagh destilaban clase y poderío recordando por momentos a los Extreme de Nuno Bettencourt. Todo sonaba rotundo y nítido, con una base poderosa en la que Matt Avery además de hacerse cargo con total solvencia de bajo apoyó muy bien a los coros, mientras Tom Aspinall reventaba los parches de su batería con aplastante precisión.

Siguieron sin pausa con la más cañera “Run” con las guitarras punzantes cortando su ritmo con mucho rollo a lo Gotthard más actuales sin dejar de lado en absoluto la melodía, como sucedió en la más cruda pero asequible “Uninvited” con un coreo espectacular seguido por las palmas del respetable golpeando sobre sus buenos riffs que se inflamaron sobre el tremendo groove de “Freakshow” con un rollo circense de lo más infeccioso.

Después de tanta energía desbocada momento para relajarnos con la preciosa balada “Forever Alone” en la que Ellis se salió acompañado de unas cuidadas e intensas melodías de guitarra, para volver a atacar con fuerza y determinación dejándonos la movida “Bitch Killer” de nuevo con los coros destacando dentro de su ritmo vivo con las guitarras de Millar y McCullagh doblándose a lo Praying Mantis y con un aullido inicial a lo Coverdale.

Nos trajeron de nuevo el recuerdo a Extreme con “Blame It On The Dog” que nos puso a corear a toda la sala siguiendo su contagioso ritmo con unos marcados golpes de chaston, para cerrar definitivamente sus tres cuartos de hora de concierto con la melódica y pegadiza “The Fear” que entre las palmas nos transportó a los sonidos que descubrimos en aquellos Gods de su Wigan natal. Magnífico colofón para una gran actuación que sorprendió a más de uno y que reafirmó las buenas sensaciones que nos habían dejado en estudio, lo dicho, si siguen así pueden dar mucho que hablar en el futuro, bien por Bigfoot.

Con el listón muy alto por la actuación anterior les tocaba el turno a ECLIPSE. Una banda que por derecho propio se ha convertido en los últimos años en una de las mayores realidades de hard melódico y que una vez más nos visitaba en la capital para regocijo de su cada vez mayor legión de seguidores, en esta ocasión con bastante presencia de gente de fuera de Madrid. Así, y tras una breve intro enlatada, tomaban las tablas los cuatro suecos para atacar con “Veritgo”, tema de choque de su último trabajo “Monumentum” que venían a presentarnos con amplia representación en el set y que ya fue coreada a grito pelado por todos los presentes con el genial Erik Martensson al mando de las operaciones micro en mano, perfectamente flanqueado por su inseparable Magnus Henriksson a la guitarra y por el siempre eficaz Magnus Ulfstedt al bajo, con el más recientemente incorporado Philip Crusner a la batería cerrando la formación.

Sin apenas respiro continuaron con el himno “Bleed & Scream” que una vez más sonó espectacular en vivo, aunque el micro de Erik le dio algún problema bajándose de volumen haciendo que los coros de los Magnus tuvieran que ser más protagonistas junto a las palmas de unos fans que se entregaron sin condiciones desde el primer segundo. Siguió la fiesta con “The Storm” uno de los temas más claros y rotundos de su penúltimo disco “Armageddonize” (2015), demostrando que se puede sonar actual y con clase sin necesidad de perderse en arreglos fuera de lugar.

Siguió el show con la banda sonando muy bien ya con la voz de Martensson en condiciones con otro de los temas que se ha convertido en clásico e imprescindible en sus conciertos “Wake Me Up” fuerza, elegancia, pasión, magnífica con ese estribillo que se clava sin remedio, endureciéndose luego el sonido con la más rockera “Jaded” sonando la guitarra de Henriksson más afilada, para bajar luego ritmo que no intensidad con la descarnada balada “Hurt” y con “To Mend a Broken Heart” en la misma línea tranquila pero apasionada ya con Erik acompañando en la guitarra rítmica con una preciosa Gibson Explorer.

A partir de aquí el concierto empezó a entrar en una fase más pesada y aburrida, con un prescindible solo de batería de Crusner que intentó adornar con las notas de “Carmina Burana” por debajo y que como suele suceder en estos casos fue la excusa perfecta para acercarnos al servicio o a la barra, antes de enlazar con una más que correcta “S.O.S.” acompañada de un bonito juego de luces como preludio de un set acústico con Martensson y Henriksson al frente del escenario para interpretar la balada “Live Like I’m Dying” que les quedó muy bien, “Wide Open” y “Battlegrounds”, que les quedaron más flojas comparadas con lo potentes que suenan en eléctrico, sobre todo la segunda que debería sonar siempre en su formato original.

Después de este pequeño bajón de media hora aproximadamente retomaron la electricidad poco a poco con “Downfall Of Eden” todavía con Erik con la acústica colgada y con una gran carga dramática y melódica en su interpretación, atacando luego con bríos renovados para encarar el último tercio del concierto comenzando por una enérgica “Black Rain” que dio paso un momento instrumental que, si bien fue ejecutado con un gran nivel técnico, tampoco acabó de convencernos sonando algo espeso y que bien podía haber dejado sitio para algún otro tema del grupo de los que se quedaron en el tintero (“For Better Of For Worse”, “Ain’t Dead Yet”, “About to Break”, “Breaking My Heart Again”).

Afortunadamente aún quedaba un buen rato ya sin parones ni bajones de intensidad para poder disfrutar de los Eclipse más rotundos comenzando por una tremenda “Blood Enemies” coreada a pleno pulmón por los fans que siguieron metidos en harina con una no menos poderosa “Stand On Your Feet” que sirvió como cierre antes de un brevísimo descanso para llegar a los bises.

Unos bises que se abrieron con el tema que probablemente a día de hoy mejor les funcione en directo “I Don’t Wanna Say I’m Sorry” que desató la locura entre las primeras filas, perfectamente secundada a continuación por la primigenia “Never Look Back” de su LP “Are You Ready To Rock” (2008) que fue recibida igualmente de forma espectacular siguiendo sus enormes coros, para acabar de rematar la faena en la misma línea con una excelente “Runaways” todo rollo y energía para acabar de dejarnos con un muy buen sabor de boca.

Al igual que el primer tercio del concierto, un cierre magnífico que arregló en buena medida esa media hora perfectamente recortable, algún fragmento acústico puede haber y suelen hacerlo bastante bien en este formato, pero si además se unen con un solo de batería y una instrumental intranscendente la cosa bastante de nivel. En cualquier caso otro buen concierto de Eclipse que ya parecen haberse ganado el estatus de banda grande con mayúsculas, con todo lo bueno y lo menos bueno que ello implica, esperemos que no se lo crean demasiado y que sigan ofreciendo sus shows con la eficacia y entrega habituales, y que se olviden de hacer experimentos en próximas ocasiones.

Mariano Palomo