jueves, 17 de enero de 2019

BARÓN ROJO / OBÚS

11 de Enero de 2018. Sala La Riviera


Había mucho ambiente y gran expectativa en este concierto. Teniendo en cuenta que en otras ocasiones las dos bandas habían llenado La Riviera por separado, la respuesta del público era prácticamente segura. Apenas siete meses antes pudimos ver el mismo tándem en Alcobendas, y lejos de disuadir a la gente, parece que les animó a repetir la experiencia.


Se suponía que OBUS comenzarían a las 20:00 horas, pero entre un pequeño retraso y una larguísima intro, en realidad no arrancaron hasta las 20:10 con “Juego Sucio”. Un buen montaje, con juegos de luces y tres enormes pantallas con imágenes más o menos relacionadas con las letras de las canciones, acompañarían a los dos grupos. Algún que otro fallo, pero en general buen sonido. Se podrá decir cualquier cosa del público rockero, pero es indiscutible que es el mejor del mundo. Prácticamente lo perdonamos todo. Antes del comienzo, el mosqueo del respetable con las mamarrachadas televisivas de Fortu eran unánimes. Desde la ironía al insulto directo, nadie estaba contento con sus (para decirlo suavemente) actividades extramusicales. Y lo triste es que ni siquiera le sirve para congregar a más gente en los conciertos de Obús. Pero una vez que arrancó el concierto, todo olvidado. Él se comportó en el escenario con toda la profesionalidad de la que fue capaz, y el público apoyó y aplaudió a rabiar. Con el repertorio de Obús muy mal hay que tocar para que los asistentes no respondan de forma positiva.
El set list estuvo sobre todo centrado en clásicos como “Necesito Más”, “La Raya”, “Te Visitará La Muerte”, o “El Que Más”, aunque no faltaron algunas composiciones relativamente recientes como “Que Te Jodan”, “Corre Mamón” o “Esta Ronda La Paga Obús”. El cambio de bajista no ha supuesto ningún problema, y Luisma ha encajado a la perfección junto a Paco y Carlos. Paradójicamente, el más flojo del grupo fue Fortu. Y no porque tuviera la cabeza en Guadalix, como hemos leído por ahí. No le vimos falto de motivación. Sin embargo, no fue capaz de interpretar completa ni una sola canción. Dejar cantar al público es algo que hacen todos, a veces está muy bien hacer un show participativo y puede servir para ganar intensidad. Pero cuando todo finalizó, al preguntar “¿recuerdas un solo tema que haya cantado Fortu completo?”, nadie era capaz de nombrar ninguno. Si el estado de su voz fuera bueno, no se vería obligado a utilizar ese subterfugio de forma tan repetida y descarada. No es una opinión, es el relato de lo que sucedió. Lo que le salva es que como showman sigue siendo de los mejores, si no el mejor. Sabe llevar al público como nadie, y gracias a su desparpajo y sus recursos mucha gente no se da cuenta del desastre que está viendo en el escenario. Los berridos finales de “Autopista” fueron casi ridículos, abusando del reberb para intentar disimular lo evidente. Sin duda el Fortu que vimos el año pasado en Alcobendas estaba en mucha mejor forma.


Por suerte para la banda, con canciones como “Dinero, Dinero” o “Va A Estallar El Obús” no hay público que se resista. Quizá fue un fallo alargar demasiado un tramo en el que Luisma y Carlos hicieron solos, el segundo llegó a tocar con sus baquetas en los peldaños de una escalera. Muy divertido, pero eso deberían reservarlo para conciertos de dos horas, el tiempo corría y podrían haber metido alguna canción más. El fin de fiesta llegó con la imprescindible “Vamos Muy Bien”, finalizando a las 21:30 y tocando por tanto una hora y 20 minutos que, como decimos, podrían haber aprovechado mejor.

Sobre las 21:55 BARON ROJO arrancaron con un apoteósico “Los Desertores Del Rock” con el que se metieron a la gente en el bolsillo desde el minuto uno. Es difícil decir qué era más intenso, si lo que salía de los amplificadores o el entusiasmo del público. Obús habían sonado bien, pero si cabe los Barones sonaron todavía mejor. Incluso el montaje de luces nos pareció más acertado. Al contrario que sus predecesores, los De Castro y compañía apostaron por apurar el tiempo hasta el último segundo, sin molestarse siquiera en presentar los temas. Salieron a matar y sin contemplaciones. Pero en ningún momento dejaron que las prisas les jugaran una mala pasada, Carlos, Armando, Rafa y José Luis funcionaron como un perfecto engranaje. Muy a destacar, además, las ganas y la movilidad sobre el escenario del veterano bajista, a quien para llegar a lo inmejorable sólo le falta ayudar un poco con los coros. Tras otro gran clásico como “Incomunicación”, nos demostraron que pese a correr el reloj no iban sólo a apoyarse en sus himnos más populares, y a los fans más fieles nos dieron tres sorpresas como “Noches De Rock And Roll”, “Efluvios” y “Seguimos Vivos”. No fueron coreadas tan intensamente como las dos primeras, pero sí fueron despedidas con atronadoras ovaciones.


Tras la etapa de mostrar coraje, también hay que dar al público lo que quiere, y nada mejor que “Hermano Del Rock And Roll” para que los asistentes recuperaran una euforia que no abandonaron en lo que quedó de actuación. Armando cantó a medias con su hermano “Seguimos Vivos”, y no precisamente porque Carlos necesitara ayuda. Incluso los que le critican de forma sistemática tuvieron que reconocer que esa noche cantó muy bien, y así lo demostró en “Cuerdas De Acero”. “Hijos De Caín” sorprendió un poco porque suele caer más bien en la recta final, pero fue recibida con gran entusiasmo. De nuevo Armando volvió a asumir protagonismo vocal en “Con Las Botas Sucias”, en la que intercalaron un fragmento del famoso himno “Born To Be Wild”. Con los “Rockeros Van Al Infierno” se alcanzó el delirio. La sala parecía una olla a presión con todos los asistentes cantando y botando como posesos. El grupo estaba prácticamente en éxtasis, sobre todo Armando, que terminó destrozando su guitarra contra el suelo. Nunca le habíamos visto en semejante estado de irracional euforia. No hay que olvidar que se ahorraron intercalar medleys y ha sido una de las pocas veces en que hemos podido disfrutar de tan genial canción sin interrupciones.


Era el momento del bis, la pausa aunque corta se nos hizo eterna. Había que evitar a toda costa que nos enfriáramos y para ello volvieron con “Barón Rojo”. El cambio de la maltrecha guitarra de Armando les provocó algún fallo técnico de poca importancia que fueron subsanando sobre la marcha, y la verdad es que la gente estaba tan volcada que muchos ni se dieron cuenta. Como es habitual, enlazaron el tema que les da nombre con el no menos genial “Son Como Hormigas”. Nadie, ni público ni músicos, daban la más mínima muestra de fatiga. “Concierto Para Ellos” resultó particularmente emotiva con la aparición en las pantallas gigantes de imágenes de todos los grandes fallecidos de la historia del rock.




Si hasta el momento el alborozo general parecía insuperable, era porque aún no había comenzado “Resistiré”. La palabra delirio se queda corta. El broche final llegó con la celebrada “Siempre Estás Allí”, que terminaron con unos breves fragmentos instrumentales de “Barón Rojo”. Se retiraron con evidentes signos de desgana y con deseos de quedarse más tiempo. Como otras veces los conciertos en La Riviera finalizaban a las 00:00 horas y todavía eran las 23:40, todos esperábamos un último extra, mientras coreábamos “otra, otra”. Pero para nuestra sorpresa se encendieron las luces y ya resultó evidente que todo había terminado.


La salida fue una mezcla de enfado y felicidad. Felicidad por los excelentes momentos vividos, y enfado al ver que cada vez La Riviera obliga a terminar más pronto. Si no quieren celebrar conciertos, que no lo hagan. Pero en un evento así, es casi un insulto que las bandas tengan que tener su tiempo tan limitado.

Texto: Nacho Jordán

Fotos: Eduardo Cabello

jueves, 6 de diciembre de 2018

THE DEAD DAISIES / CATSTRIKE

5 de diciembre 2018. Sala Mon Live

Continuando con unos días llenos de interesantes conciertos para encarar el último mes de este 2018 que ya se nos va, el miércoles volvían a Madrid THE DEAD DAISIES, una de las bandas de hard rock que más nos ha visitado últimamente, pero que era la primera vez que yo tenía la oportunidad de ver.

Muy tempranito, a las 18:30, desplegaron un breve acústico para los primeros cincuenta fans que se dieron cita en la remozada Sala Mon Live de Moncloa, una reforma que por cierto ha mejorado notablemente la visibilidad y comodidad de la misma. Al acústico no pudimos llegar por lo temprano de su comienzo.

Llegué a las 19:30, hora anunciada para la actuación de CATSTRIKE, una joven formación madrileña de hard rock a la que no tenía el gusto de conocer y que durante tres cuartos de hora tuvieron la misión de calentar las tablas del escenario.

Cuando entré en la sala ya habían ejecutado el primer tema de su repertorio y su guitarrista y cantante Lex Morgan se dirigía al todavía escaso público presente agradeciéndoles su presencia, pasando el testigo a la voz al también bajista Rick Novis que interpretó una enérgica y pegadiza pieza hard rockera con buena pegada y melodías recordándome ligeramente a los primeros Skid Row, un tema perteneciente a su primer y único EP hasta la fecha que desgranaron íntegramente,

Con una buena imagen y puesta en escena, aunque algo faltos de actitud y mala leche para el sonido que desarrollan, siguieron con una rotunda versión de "War Machine" de Kiss, introducida desde la batería por Phoenix, con la voz de Lex áspera compartiendo riffs pesados con el otro guitarrista del grupo Filiu, mientras Rick levantaba al público con sus continuos gestos.

A partir de aquí el sonido se ensució en exceso desluciendo los dos siguientes temas, el primero de una intensa power ballad que les quedó algo desacompasada y en la que lo mejor fue el solo de guitarra de Filiu, y el segundo un tema de insinuante comienzo lento acompañado de palmeos y redobles tímidos con mucho groove en su línea de bajo pero excesivamente embarullada en su sonido.

Afortunadamente mejoró el sonido en el cierre con una más que correcta versión del clásico "Free Bird" de Lynyrd Skynyrd en la que fueron alternando las voces de Lex y Rick, algo por debajo de la brillante guitarra de Filiu que sacó humo de su mástil tirando de slide con mucha fuerza y feeling. Buen cierre para dejarnos un buen sabor de boca por parte de estos chicos a los que todavía les queda un amplio margen de mejora, pero que creo que si trabajan duro pueden hacer cosas interesantes en el futuro.

Tras el pertinente cambio de equipo en el escenario, y con una entretenida sesión de clásicos enlatados que terminaba ya con las luces apagadas con "Sweet Emotion" de Aerosmith y "Rock & Roll Outlaw" de Rose Tattoo, llegaba el momento de disfrutar durante dos horas de un intenso y divertido show por parte de THE DEAD DAISIES. Comenzaron a saco con "Midnight Moses" potente y nítida versión de The Sensational Alex Harvey Band con la que ya tuvieron comiendo en su mano al entregado público que ocupaba algo más de la mitad del aforo de la sala.

Sin respiro atacaron con una poderosísima primigenia "Evil" con John Corabi tirando de pandereta comiéndose el escenario y mostrándose como un enorme frontman, algo que me sorprendió muy gratamente ya que era la primera vez que le veía y me convenció plenamente. Sin pausa siguió la fiesta con "Make Some Noise" poniéndose el vocalista tras la batería del felizmente rehabilitado Deen Castronovo para acompañarle tocando un timbal mientras el ex Journey se ponía de pie provocando a un bullicioso público que acompañó coreando el ruidoso estribillo del tema.

A todo esto el señor Doug Aldrich dando una clase magistral de guitarra y saber estar en el escenario tocando con un feeling y precisión enormes, acompañado a la rítmica por el fundador del grupo David Lowy que cumplió perfectamente su labor, al igual que el siempre activo y vibrante Marco Mendoza al bajo y los coros con su micro de cuello.

Continuaron con la arrolladora "Rise Up" haciendo botar y palmear a los fieles, con los que siguieron interactuando en la sinuosa "Dead and Gone" con Castronovo aporreando con fuerza para marcar su ritmo sobre el que se alzaba su contagioso estribillo, para ceder después mayor protagonismo a Aldrich utilizando el talk box en la zeppeliniana "What Goes Around" y posteriormente en la cañera "Resurrection" rematada con un breve solo, tras la cual tomo el mando de nuevo Corabi maracas en mano para acompañar la intensa interpretación de "Last Time I Saw The Sun".

Tras degustar este primer bloque de temas propios, nueva versión, en este caso una tremenda "Join Together" de The Who que sonó espectacular coreada por toda la sala, antes de relajar el ambiente con un mini set acústico de tres temas, comenzando por una embaucadora "Set Me Free", sucedida por una excelente "Maggie May" de Rod Stewart cantada por Castronovo con enorme gusto, y por una buena revisión del mítico "Let It Be" de los Beatles, referentes absolutos para Corabi y el resto del grupo.

Vuelta a la electricidad más tórrida a lo Whitesnake con "Burn It Down" tema título del último disco de la banda que lógicamente fue el que más representación tuvo en el set list, para recordar después su anterior trabajo "Make Some Noise" con la movida "All The Same" con Corabi de nuevo tirando de maracas y sonando mucho a Zeppelin en su parte final, antes de llegar a una de las partes más originales del show con la presentación de los miembros del grupo dejando cada uno breves acordes alguno de sus temas favoritos.

Tras casi hora y media seguía el concierto sin decaer un ápice dejándonos temas como "Leave Alone" poderosa con las guitarras rasgando con fuerza en su animado ritmo, cayendo después una potentísima versión de "Bitch" de los Stones con un Corabi magnífico al mando de las operaciones perfectamente secundado por el resto de la banda.

Ultima terna de temas antes de los bises encabezada por la más relajada "Song and a Prayer" marcada por unas excelentes melodías de voz y guitarra a tempo medio, acelerando después con la resultona "Long Way To Go" única en la que tomó protagonismo claro la guitarra de Lowy con un buen solo, para terminar recordando de nuevo a los Cuatro de Liverpool con una abrasiva "Helter Skelter" tras la que se despidieron por primera vez.

Mínimo receso y vuelta a la carga con la divertida "Mexico" que nos puso a menearnos con su contagioso ritmo, para rematar la faena definitivamente con una excelente cover de "Higway Star" de Deep Purple con la última de las muchas excelsas interpretaciones de Aldrich a la guitarra, suponiendo un fantástico broche a una maravillosa actuación de una enorme banda que me conquistó rotundamente.

Mariano Palomo

lunes, 22 de octubre de 2018

VANJEDANT


6 de Octubre de 2018. Sala Distrito 21. Madrid
Bajo un nombre tan enigmático se oculta una nueva banda de versiones, a cuyo debut tuvimos el placer de asistir. Sus músicos, aunque competentes y expertos, nos eran desconocidos, con la excepción de la vocalista, Vanesa Gallego, también conocida como HechiZera Tula. Para los despistados recordaremos que, además de en otros proyectos, estuvo en A Bajo Cero y fue la cantante del primer disco de Armando Rock. El guitarrista de Barón Rojo ha reformado de arriba a abajo su banda paralela, y Vane ha quedado fuera del grupo, pero de esto hablaremos más a fondo en otro momento. Lo que nos interesa ahora es que HehiZera no ha perdido el tiempo y no ha dejado de estar en activo.
Los VANJEDANT (se nos olvidó preguntarles el significado del nombre) se centran sobre todos en los años 70. Unas cuantas de las canciones que tocan ya las interpretaba Vane en su etapa con Armando Rock. De algunas bandas cayeron varios temas, como Creedence Clearwather Revival (“Have You Ever Seen The Rain”, “Fortunate Son”), Led Zeppelin (“Rock And Roll”, “Whole Lotta Love”) o ZZ Top (“Tush”, “La Grange”). El grupo sonó bastante bien y no se les notó los nervios propios de una primera actuación. Los músicos fueron presentados como Edu en la batería, Antonio a la guitarra, y Javi al bajo. No tuvieron oportunidad de mostrar mucha movilidad por lo reducido del escenario, y además el espacio estaba todavía más limitado porque el pequeño local estaba totalmente lleno. Muy sorprendente tanta afluencia de público, si además tenemos en cuenta que esa noche tocaron en diferentes puntos de Madrid dos pesos pesados de nuestro rock como Porretas y Bella Bestia. Los asistentes respondieron muy bien. Con clasicazos como “Crossroads”, “Sweet Home Alabama” o “War Pigs” ya se tiene la mitad del trabajo hecho. Muy mal hay que tocarlos para no entusiasmar al público. Contaron con un invitado, un tal Luismi, que cantó bastante bien “Born To Be Wild”.